Luto por España y por Sánchez
Un grave accidente ferroviario se produjo en la madrugada del pasado miércoles en la zona de Urda, en el que fallecieron al menos 115 personas y resultaron heridos decenas más. Los trenes de alta velocidad, que circulan a unos 300 km/h, quedaron inmovilizados tras una colisión que, según los primeros informes, se debió a una combinación de error humano y fallos técnicos en el sistema de control.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, se desplazó al lugar del siniestro acompañado de la directiva de Renfe y de las autoridades sanitarias. Desde el propio sitio, Puente declaró que se trata de “una tragedia que nos rompe el corazón” y que el Gobierno “tomará todas las medidas necesarias para evitar que vuelva a ocurrir”.
Causas del accidente
Según el ingeniero de telecomunicaciones Juan Franco, quien apareció en Antena 3 para comentar el suceso, “los trenes estaban operando manualmente, lo que aumenta la posibilidad de error humano”. Franco explicó que, en condiciones normales, el sistema automático de la línea debería impedir este tipo de fallos, pero que en el momento del accidente el sistema LZB —una tecnología de señalización que ha sido considerada obsoleta desde hace varios años— estaba fuera de servicio.
El propio Óscar Puente había anunciado el año pasado la necesidad de sustituir el sistema LZB por una solución más moderna, aunque la actualización aún no se había completado. Testimonios de maquinistas recogidos por la prensa indican que el funcionamiento manual, conocido como “marcha a la vista” y realizado con silbato y catalejo, era una práctica habitual en la zona debido a la falta de fiabilidad del sistema automático.
Los controladores de la central de Atocha, bajo presión para evitar retrasos, habrían autorizado la continuidad del tráfico pese a los problemas técnicos detectados. Esta situación, según el ingeniero Salvo García‑Ayllón, “introduce el factor humano como un riesgo importante que solo debería activarse en situaciones extraordinarias”. Sin embargo, lo que antes se consideraba extraordinario se ha convertido en la norma.
El Ministerio de Transportes ha iniciado una investigación exhaustiva para determinar con precisión la cadena de eventos que llevó al accidente. Se ha solicitado la colaboración de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios y de la Agencia de Seguridad del Transporte.
En el plano político, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha asegurado que “se adoptarán todas las medidas necesarias para garantizar la seguridad de los usuarios del AVE”. Por su parte, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha criticado la gestión del Ministerio y ha pedido una auditoría independiente del sistema ferroviario. El portavoz de Vox, Santiago Abascal, ha calificado el accidente de “una muestra más del abandono del país por parte de los gobernantes”.
Mientras se esperan los resultados de la investigación, el Ministerio ha anunciado la suspensión temporal de los servicios de alta velocidad en la zona afectada y el refuerzo de los protocolos de seguridad. Asimismo, se ha decretado el luto oficial en todo el territorio nacional durante tres días, y se han convocado actos de homenaje a las víctimas en las principales ciudades.
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