Marruecos intensifica su presión en la ONU a un mes de la resolución del Consejo de Seguridad sobre el Sáhara
Con la fecha límite para que el Consejo de Seguridad decida si extiende el mandato de la Misión de la ONU en el Sáhara Occidental (MINURSO) cada vez más próxima, Marruecos ha intensificado su presión dentro de la organización. La delegación de Rabat ha aprovechado los debates de la Cuarta Comisión de la Asamblea General para lanzar una campaña de hostigamiento contra las voces saharauíes que participan en las sesiones.

Tácticas marroquíes en la Cuarta Comisión
Conocida oficialmente como la Comisión Política Especial y de Descolonización, la Cuarta Comisión es una de las seis comisiones principales de la Asamblea General y se ocupa de los procesos de autodeterminación de los pueblos. Durante la última semana, el órgano se reunió durante cuatro días para tratar la cuestión del Sáhara Occidental, considerado por el derecho internacional como el último territorio africano pendiente de descolonización.
Más de un centenar de ponentes – políticos, periodistas, activistas y representantes de movimientos de solidaridad– expusieron sus opiniones en la sede de la ONU en Nueva York. Sin embargo, varios de ellos se vieron obstaculizados por la delegación marroquí, que interrumpió sus intervenciones de forma sistemática.
Según denuncian algunos de los presentes, la representante de Marruecos interrumpió repetidamente los turnos de palabra, llegando a hacer perder hasta dos minutos de intervención a varios ponentes. Ahmed Ettanji, presidente de Équipe Média, la agencia de noticias independiente que opera en el territorio saharaui ocupado, describió el hecho como un “asesinato de la libertad de expresión” contra los saharauíes.
Ettanji, quien también ha tomado la palabra en la Comisión para denunciar la ocupación marroquí, señaló que la delegación de Rabat solicitaba la palabra de forma reiterada durante los discursos de los saharauíes, con el objetivo de retrasar y agotar sus intervenciones. En una ocasión, el presidente de la Comisión tuvo que pedir a la representante marroquí que respetara el orden de los turnos y que cesara sus interrupciones.
El presidente de Équipe Média añadió que las interrupciones se producían especialmente cuando los ponentes abordaban la situación de los derechos humanos o la explotación de los recursos naturales del Sáhara Occidental. Además, acusó a Rabat de intentar imponer una terminología que describiera al territorio como “marroquí”, en lugar de reconocer su condición de territorio ocupado.
Frente a esta práctica, veintisiete de los peticionarios presentaron una queja formal ante la Mesa de la Cuarta Comisión. En la carta, expresaron su profunda preocupación e indignación por la actitud “reiterada, sistemática y deliberada” de la delegación marroquí, que según ellos viola las resoluciones de la Asamblea General que garantizan el derecho de la sociedad civil a ser escuchada de forma digna y pacífica.
Los firmantes solicitaron que la Mesa emita un llamamiento al orden a la delegación de Marruecos, que se establezcan límites claros al tiempo de intervención y que la queja quede registrada en el informe final de la Comisión. Hasta la fecha, la ONU no ha confirmado la recepción de la denuncia.
El contexto de estas tensiones es la inminente decisión del Consejo de Seguridad, que debe votar una nueva resolución sobre el Sáhara Occidental el 30 de octubre, un día antes de que expire el mandato actual de MINURSO. La Resolución 2797, adoptada el año pasado, renovó la misión de paz pero también reconoció el plan de autonomía propuesto por Marruecos como “una de las soluciones más factibles”.
Desde entonces, las negociaciones directas entre Marruecos y el Frente Polisario se han reanudado sin lograr avances significativos. En paralelo, el Secretario General de la ONU, António Guterres, presentó su informe anual al Consejo de Seguridad, en el que subrayó la necesidad de que cualquier propuesta, incluido el plan marroquí, sea sometida a consulta con el pueblo saharaui.
El Frente Polisario también ha manifestado su descontento con el proceso de la ONU. El representante saharaui ante la ONU, Staffan de Mistura, fue acusado por el movimiento de “respaldar abiertamente” la autonomía marroquí, una postura que según el Polisario se alinea con los intereses de Rabat. De ser confirmada, la acusación podría llevar al Frente a reconsiderar su cooperación con la misión de la ONU en el marco del proceso de paz.
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