Máximo Huerta defiende el valor de la mentira en el cuidado de su madre con Alzheimer: "Nace también del amor"
En el programa «Más de uno», Carlos Alsina conversó con el escritor Máximo Huerta con motivo de la publicación de su nueva novela, Mamá está dormida. La obra, basada en la experiencia personal del autor, aborda la convivencia con la demencia de una madre y el papel de cuidador que asume su hijo.
Huerta explicó que su intención no ha sido “dramatizar algo que ya es dramático”, sino tratar el tema desde una mirada más estética y humana. La entrevista comenzó con Alsina leyendo un fragmento ambientado en una Nochevieja, en el que la madre del protagonista lamenta la ausencia de un hijo que, en realidad, nunca existió, una vivencia que el propio Huerta vivió en primera persona.
El desafío de la enfermedad
A partir de ese momento, Huerta profundizó en la confusión que genera la enfermedad, tanto en quien la padece como en su entorno. “Llega un punto en el que piensas que te estás volviendo loco tú también”, señaló. En su caso, llegó incluso a preguntarse si podría haber un hermano desconocido o una historia familiar oculta. Esa incertidumbre, con el tiempo, se transforma en cansancio y en una dinámica marcada por pequeñas mentiras que facilitan el día a día con su madre.
“Esa mentira nace también del amor”, explicó, aludiendo a gestos cotidianos como fingir que se guarda comida para alguien que ya no está o seguir el hilo de las ideas de la persona enferma para evitarle angustia. “Eres otro y estás todo el rato trabajando”, añadió, en referencia al desgaste emocional que implica sostener esa ficción constante.
Huerta reconoció que, en ocasiones, estas situaciones pueden adquirir un tono incluso cómico, aunque siempre dentro de un contexto profundamente doloroso. “Cuando alguien tiene Alzheimer, debes mentir y entrar en su mundo para no acabar loco”, resumió.
El escritor también quiso destacar lo más inesperado de la enfermedad: la forma en que la madre puede, por momentos, regresar a etapas anteriores de su vida. “Hay una parte bonita, porque de repente se convierte en la niña o la adolescente que fue. Nunca sabremos cómo fueron nuestros padres antes de ser padres”, reflexionó.
En este proceso, Huerta ha ido descubriendo aspectos desconocidos de la vida de su madre. Recordó, por ejemplo, cómo hace pocos días descubrió que su madre había trabajado en la radio, algo que él siempre había interpretado como un simple deseo.
El autor aseguró que las presentaciones del libro están siendo especialmente intensas por la respuesta del público. “Son las más intensas que he tenido nunca”, afirmó, convencido de que el tema conecta con una realidad muy extendida: “España es un país de cuidadores”. Aun así, reconoció que sigue inmerso en el proceso y que aún no sabe si la escritura le ha servido como terapia: “Estoy en mi Ucrania, ya veré con el tiempo”.
Durante la conversación también se abordó el desgaste que provoca el “presente continuo” de la enfermedad, con preguntas repetitivas que en ocasiones resultan imposibles de responder. Finalmente, la charla derivó hacia una reflexión más amplia sobre la relación de la sociedad con la muerte, un asunto que, como apuntó Alsina, sigue generando incomodidad y cierta resistencia a ser afrontado de manera directa.
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