Miguel Ángel Fernández Lores, alcalde de Pontevedra: "No nos gusta el turismo masivo, el que llena de ruido"
Pontevedra está trazando su hoja de ruta para convertirse en un destino turístico selectivo, estrechamente vinculado al Camino Portugués, a la vida cultural y al deporte, pero alejado del modelo de masificación. Así lo ha declarado el alcalde, Miguel Ángel Fernández Lores, quien recuerda que la “Boa Vila”, sobrenombre que alude a la tradición de ofrecer bebida a los viajeros, apuesta por un visitante que disfrute de sus calles, su gastronomía y su variada oferta de eventos.
Una oferta diversificada y sostenible
Fernández Lores insiste en que la ciudad prefiere el turismo familiar, deportivo, cultural y de eventos, y rechaza el turismo masivo que genera ruido y saturación. Según el regidor, más de 200 000 peregrinos atraviesan Pontevedra cada año gracias al Camino Portugués, y la ciudad está atrayendo cada vez más turistas internacionales.
El deporte se ha consolidado como una de las señas de identidad de Pontevedra. En septiembre la ciudad acogió la gran final de la Serie Mundial de triatlón y, en los próximos meses, organizará una Copa del Mundo de natación artística. Además, la administración aspira a volver a ser sede de la final mundial de triatlón.
“Pontevedra es la ciudad que más eventos internacionales de triatlón ha realizado en los cinco continentes”, remarca el alcalde, que suma cinco campeonatos mundiales celebrados en distintas épocas. El formato elegido convierte la competición en una fiesta urbana: los atletas nadan, pedalean y corren rodeados de miles de personas en pleno centro histórico, algo poco frecuente en otras sedes.
La ciudad cuenta con una tradición deportiva sólida, con figuras como Javi Gómez Noya, cinco veces campeón del mundo de la Serie Mundial, Pablo Dapena y Susana Rodríguez, campeona paralímpica de natación. En la última cita de triatlón participaron 5 400 deportistas de todo el mundo; el alcalde estima que la afluencia total superó los 18 000‑20 000 espectadores. Dado que Pontevedra no dispone de capacidad para albergar a más de 5 000 visitantes, gran parte del alojamiento se reparte en municipios cercanos como Marín, Sanxenxo o Vigo, lo que convierte al evento en un motor económico para toda la comarca.
La apuesta por eventos de gran calibre también tiene un componente cultural. El 23 de enero la ciudad acogerá por tercer año consecutivo los Premios Feroz, una continuidad que, según reconoce Fernández Lores, no estaba prevista inicialmente. “Queremos que la ciudad viva el cine”, afirma, y señala que la gala va acompañada de una programación de tres meses con proyecciones, coloquios y visitas de directores, actores y actrices. Este proyecto encaja dentro de la estrategia de desestacionalizar el turismo y acercar la cultura a los ciudadanos.
Para el alcalde, la estrategia municipal se resume en una metáfora sencilla: “Es como sembrar para recoger”. Los eventos internacionales, el Camino de Santiago y una oferta gastronómica y cultural competitiva están generando, a su juicio, un turismo más internacional y con estancias más prolongadas. “Cuando la gente viene de Canadá, de Australia, de Nueva Zelanda o de los Estados Unidos, no cruza el charco solo para pasar cinco días”, argumenta. Cada vez son más los visitantes que amplían su recorrido para conocer la ciudad y su entorno, un fenómeno que, según asegura, posiciona a Pontevedra como un destino cada vez más global.
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