Mohamed VI, un rey ajeno a los escándalos que salpican a su corte: "Es la policía política la que controla la toma de decisiones"
El 30 de julio, día de la celebración del 27.º aniversario de la ascensión al trono, Mohamed VI dirigió un discurso a los ciudadanos marroquíes en el que afirmó: «Mi única preocupación ha sido cumplir fielmente con mi deber de servir y permitir que todos los marroquíes disfruten de una vida libre y digna». Sin embargo, esa misma jornada coincidió con la llegada masiva de decenas de miles de jóvenes, en su mayoría marroquíes, que intentaron cruzar la frontera de Ceuta.
Desde el comienzo de los incidentes, la atención se centró en Rabat. En 2021, el gobierno marroquí había utilizado la migración como herramienta de presión sobre España tras la hospitalización en Logroño del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali. Esta vez, la hipótesis de que las autoridades de Marruecos hubieran instigado el éxodo para castigar al gobierno de Pedro Sánchez volvió a circular en los medios.
Contexto de la crisis migratoria y la filtración de datos
El Ejecutivo español, sin embargo, describió a Marruecos como un «socio fiable» y la Unión Europea exoneró a Rabat de responsabilidad directa, dejando la carga del episodio sobre el propio territorio español. En medio de este entorno, voces de Estados Unidos e Israel, alineadas con la posición marroquí, denunciaron una supuesta “ocupación” española de Ceuta y Melilla.
Al mismo tiempo, en Marruecos, los discursos patrióticos intensificaron la narrativa de una supuesta “marroquinidad” de los españoles y la mala gestión del gobierno español, reforzando la postura oficial del reino.
La situación dio un nuevo vuelco cuando el grupo de hackers Jabaroot publicó más de 70 000 archivos con datos personales de agentes de la policía y de los servicios de inteligencia marroquíes, junto con supuestas órdenes emitidas a la zona de Fnideq (Castillejos) antes y durante los hechos.
Acusaciones contra altos funcionarios
- Ali El Himma, conocido como el “virrey” y principal asesor del rey, y
- Abdellatif Hammouchi, jefe de la Dirección General de la Seguridad Nacional (DGSN) y de la Dirección General de la Vigilancia Territorial (DGST).
Según la filtración, ambos integrarían el llamado «Majzen», el círculo de poder que, según analistas, ejerce la verdadera influencia en Marruecos. El periodista Omar Brouksy, autor de Fin de règne, describe una corte dominada por intrigas y luchas internas por el favor real.
Una fuente anónima citada por El Independiente señaló que, durante la crisis migratoria de 2021, existieron indicios de que algunos servicios de inteligencia habían facilitado la primera ola de migrantes hacia Ceuta. En el episodio de 2024, aunque los indicios son menos concluyentes, la fuente sostiene que «los responsables de la seguridad marroquí no dieron instrucciones a las autoridades locales para impedir que los migrantes marcharan hacia Ceuta ni para impedir que intentaran asaltar la ciudad», pese al despliegue de efectivos en la región para la celebración del Día del Trono en la provincia de Tetuán.
La motivación detrás de la supuesta presión del Majzen podría estar vinculada al descontento de algunos sectores del poder marroquí con la política del gobierno español, especialmente por el acercamiento de Pedro Sánchez a Argelia y por las declaraciones críticas de España respecto al conflicto en Gaza y al ataque iraní.
En este contexto, la postura pro‑palestina del presidente del Gobierno español ha contribuido a reforzar su popularidad en Marruecos, lo que resulta incómodo para las autoridades de Rabat, que perciben esas posiciones como una falta de lealtad.
Por otro lado, la vida del monarca sigue bajo escrutinio. Mohamed VI pasa largos períodos fuera de Marruecos, con estancias habituales en su finca de Pointe‑Denis, cerca de la capital de Gabón, y en propiedades en Francia. Según estimaciones, su fortuna supera los 8.000 millones de euros, gestionada a través del holding Siger y con participaciones en sectores como la agroindustria, la banca y el turismo.
El historiador y opositor marroquí Maati Monjib ha señalado que, a pesar de los rumores sobre su salud, el rey no presenta una condición que obligue a su abdicación inmediata. Se especula sobre posibles problemas respiratorios, como sarcoidosis, o trastornos autoinmunes como la enfermedad de Hashimoto, y se ha confirmado que el monarca estuvo de reposo por una dolencia lumbar que le impidió asistir a la final de la Copa Africana.
Ante la incertidumbre sobre la sucesión, algunos sectores han pedido que Mohamed VI abdique a favor de su hijo, el príncipe Moulay Hassan. El príncipe ha ido apareciendo con mayor frecuencia en actos oficiales, como la reciente Fiesta del Trono, aunque su papel sigue siendo mayormente simbólico. Según Monjib, el heredero está «totalmente preparado», pero su proximidad a Lalla Selma Bennani, madre del príncipe, genera recelo entre los círculos cercanos al actual monarca.
En conclusión, la crisis migratoria en Ceuta, la filtración de datos de la seguridad marroquí y las tensiones políticas entre España y Marruecos continúan alimentando un escenario de incertidumbre que pone a prueba tanto la capacidad de gestión del Majzen como la estabilidad de la monarquía marroquí en los próximos años.
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