Page se desmarca de Sánchez y sale en defensa de jueces, fiscales y la UCO: "La verdad no admite muros de ningún tipo"
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García‑Page, volvió a distanciarse de la dirección federal del PSOE al reivindicar públicamente el papel de los jueces, fiscales, fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y de las Fuerzas Armadas, en un momento de máxima tensión política debido a las investigaciones judiciales que afectan al entorno socialista.
Durante su intervención institucional con motivo del Día de Castilla‑La Mancha, celebrada en el Auditorio José Luis Perales de Cuenca, el dirigente socialista ofreció una defensa firme de las instituciones del Estado y expresó su respaldo a quienes, según sus palabras, están siendo cuestionados por ejercer su trabajo.
«Quiero mostrar mi apoyo a todos los que sufren ataques por hacer su trabajo», afirmó García‑Page, refiriéndose al Poder Judicial, la Fiscalía, los cuerpos de seguridad y las Fuerzas Armadas. «Gracias, de todo corazón», añadió.
Contexto político
Sus declaraciones se producen en un entorno especialmente delicado para el PSOE, con diversas investigaciones judiciales abiertas y tras la reciente denuncia de Pedro Sánchez sobre supuestas campañas políticas y mediáticas contra el Gobierno. Frente a este discurso, García‑Page reivindicó la legitimidad de las instituciones democráticas y pidió respeto hacia ellas.
El presidente castellano‑manchego recordó que jueces, fiscales y agentes de las fuerzas de seguridad son «hijos de la democracia» y destacó que muchas de las normas que regulan su funcionamiento fueron aprobadas durante gobiernos socialistas. «La democracia, después de 50 años, no tiene que buscar responsables fuera de ella», sostuvo.
García‑Page insistió en que las instituciones deben ser defendidas independientemente de quién ocupe el poder. «Defiendo a ultranza a las instituciones, sea quien sea quien gobierne», afirmó.
En uno de los pasajes más significativos de su intervención, el dirigente socialista subrayó la importancia de los mecanismos de control del Estado frente a casos de corrupción o a informaciones que afectan a responsables públicos.
«Cuando salen noticias graves, que afectan a lo que más nos debe importar, la honestidad, lo importante es el funcionamiento correcto y exigente de las instituciones», señaló. Fue entonces cuando pronunció una frase que resonó con especial fuerza en el actual contexto político: «La verdad, se ponga como se ponga, la verdad no tiene muros de ningún tipo. Porque, además, no sería bueno para el sistema democrático».
Más allá de la actualidad política, García‑Page lamentó el clima de confrontación que vive España y aseguró que el país atraviesa una etapa especialmente alejada del consenso que caracterizó la Transición democrática.
«Estamos en el momento más alejado del espíritu de la Transición», afirmó, alertando sobre lo que definió como un escenario de «frentismo y populismo institucionalizado».
Aun así, el presidente autonómico pidió distinguir entre la tensión política y la realidad social. Según explicó, buena parte de la crispación actual responde a dinámicas impulsadas desde la esfera política y no refleja necesariamente el sentir de los ciudadanos.
«No discutan. La mayor parte, el 90 % de la tensión que vive el país, es tensión de diseño. Viene de arriba a abajo. La tensión es por problemas de los políticos, no de la calle», aseguró.
García‑Page también rechazó los discursos que cuestionan la calidad democrática de España y defendió el funcionamiento de sus instituciones. «Este país funciona, y funciona bien. Incluso funciona bien cuando tiene que corregir o autocorregirse», afirmó.
El dirigente socialista cerró su intervención apelando a la moderación, al respeto institucional y a la búsqueda de acuerdos. En medio de la tormenta política y judicial que atraviesa el PSOE, su discurso lo sitúa como una de las voces críticas dentro del partido respecto a la estrategia seguida por la dirección federal en su relación con las principales instituciones del Estado.
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