Pedro Simón reivindica 'Lo inesperado' como refugio frente al dolor y las heridas de la vida
Pedro Simón ha declarado que su nueva novela, Lo inesperado, nace de una imagen cotidiana: la de dos personas mayores caminando de la mano. El escritor explicó que la semilla de la obra surgió tras escuchar a un amigo comentar que aquella pareja “llevaba tres años junta”, lo que le permitió desmontar los prejuicios sobre el amor en la vejez.

En la entrevista, Simón reivindicó la palabra “viejo” como “una palabra hermosa” y criticó el “paternalismo bienintencionado, pero ciertamente viscoso” con el que, a su juicio, se trata a las personas mayores. “Me gustan esos mayores que se rebelan contra el rol asignado”, afirmó.
Una visión sobre la edad y la pasión
El autor reconoció sentirse incómodo con “la velocidad, el ruido y las multitudes”, aunque matizó que “ser viejo no significa no tener pasiones”. “Yo creo que todavía no soy viejo”, bromeó.
En Lo inesperado vuelve a explorar la gestión del trauma, el duelo y la enfermedad a través de dos familias que afrontan el dolor de manera distinta. “No envejecemos porque nos caigan años encima, sino cuando dejamos que nos aplaste el dolor”, reflexionó. Asimismo, defendió la necesidad de aprender a convivir con las heridas: “Vivir es convertir la mierda en abono”, recordó citando a un amigo tetrapléjico.
El escritor puso especial énfasis en la relación entre abuelos y nietos, una conexión que considera “imbatible” porque los mayores “han dejado de ambicionar” y los niños “todavía no han empezado”.
Simón explicó que quería escribir una novela luminosa, centrada en las oportunidades que aparecen cuando la vida se desvía del guion previsto. “Lo inesperado habla de las cosas que empiezan tarde y que precisamente porque empiezan tarde importan mucho más”, afirmó.
Para el autor, la pasión es el verdadero refugio frente a las dificultades. “Lo contrario de la muerte no es la vida. Lo contrario de la muerte es la pasión”, concluyó.
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