¿Puede Ceuta militarizar permanentemente su frontera con Marruecos?
La reciente oleada migratoria que ha afectado a Ceuta ha vuelto a colocar la seguridad fronteriza con Marruecos en el centro del debate político nacional. El presidente de Vox, Santiago Abascal, ha exigido la “militarización permanente de la frontera” con Marruecos “el tiempo que sea necesario”, tras la llegada de alrededor de 70 000 personas de forma irregular a la ciudad autónoma durante la última semana.

Ante la presión migratoria, el Gobierno decidió desplegar a las Fuerzas Armadas en las calles de Ceuta con el objetivo de disuadir a los migrantes que intentaban arribar a territorio español. La medida, sin embargo, ha demostrado tener un efecto limitado y no ha conseguido contener la afluencia de personas.
Ceuta ya cuenta con una de las mayores concentraciones militares de España. Según fuentes militares citadas por El Independiente, la ciudad alberga hasta 3 000 soldados bajo la dependencia de la Comandancia General de Ceuta. En sus aproximadamente 18,5 km² de superficie operan tres regimientos, una división de la Legión, una unidad logística, un batallón y un grupo de regulares, lo que convierte a Ceuta en una de las ciudades con mayor presencia de efectivos por kilómetro cuadrado en el territorio nacional.
Problemas de personal y condiciones de los efectivos
Marco Antonio Gómez, presidente de la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME), ha señalado que, pese a la numerosa presencia castrense, la falta de efectivos se ha agudizado en los últimos años debido al déficit de reclutamiento y a la jubilación forzosa de soldados con experiencia. Según él, la decisión de mantener a los militares en las calles para reforzar la frontera es una determinación política que corresponde al Gobierno central.
Gómez ha subrayado que, durante el pico de la crisis migratoria, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, junto con las Fuerzas Armadas, se vieron completamente superados. Los militares no solo tenían que atender a los migrantes, sino también garantizar la seguridad de sus propios cuarteles, realizando guardias y patrullas para impedir intrusiones en los recintos militares.
El presidente de la ATME ha denunciado que los soldados estaban realizando jornadas de entre 14 y 16 horas con descansos mínimos de apenas dos horas entre turnos, lo que provocó un creciente malestar entre el personal desplegado. Además, la alimentación que recibían era considerada insuficiente:
- Un bocadillo de embutido.
- Una lata de atún acompañada de un panecillo.
- Una pieza de fruta (manzana) o un yogur.
- Dos botellines de agua de 330 ml.
Ante esta situación, la Comandancia General de Ceuta y la Unidad de Servicios de Base del Ejército de Tierra (USBA) revisaron a partir del miércoles las condiciones de alimentación y la duración de la jornada laboral, implementando una “respuesta rápida” que ha supuesto una mejora tanto en la calidad de los alimentos como en la reducción de las horas de trabajo de los efectivos.
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