Putin rechaza la tregua energética propuesta por Trump que había aceptado Zelenski
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, anunció este domingo la posibilidad de establecer una tregua energética bilateral con Rusia. Según informó la agencia EFE, Moscú aún no ha confirmado si aceptará el acuerdo que, según el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ya daba por hecho.

En un comunicado difundido a través de sus redes sociales, el mandatario ucraniano aseguró que Kiev está dispuesto a detener de inmediato sus ataques con drones contra las refinerías de petróleo rusas, siempre que Moscú ponga fin, de manera recíproca, a los bombardeos contra la infraestructura eléctrica y energética de Ucrania y que la medida cuente con “garantías reales”. Casi al mismo tiempo, Trump publicaba en sus redes sociales que el acuerdo ya era una realidad: “¡Ambas partes han llegado a un acuerdo. No lo rompan!”, señaló el presidente estadounidense.
Respuesta del Kremlin
El Kremlin ha evitado confirmar la existencia de la tregua. “Continúan los contactos; en cuanto tengamos algo que decir al respecto, les informaremos sin falta”, declaró este domingo Dmitri Peskov, portavoz de la Presidencia rusa, en su rueda de prensa telefónica diaria. Además, el representante ruso recordó la posición del presidente Vladímir Putin sobre los altos el fuego temporales: “No queremos una tregua, queremos una paz duradera y estamos dispuestos a hacer todo lo posible para lograrla”.
El giro de posición de Kiev se produce en medio de una nueva escalada de tensión con Washington. En las últimas 48 horas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, criticó duramente a Zelenski, responsabilizándolo de los ataques ucranianos contra instalaciones petroleras rusas y del encarecimiento global del diésel. Tras el regreso apresurado de la delegación ucraniana que negociaba en Florida con funcionarios estadounidenses, Trump declaró desde la Casa Blanca que “ha llegado el momento de que Ucrania tenga un nuevo presidente”, acusando a Zelenski de obstaculizar la paz por “incompetencia”.
El pacto petrolero entre EE. UU. y Rusia
La controversia en Kiev alcanzó su punto álgido tras el acuerdo alcanzado entre Donald Trump y Vladímir Putin, por el que EE. UU. ha suspendido de forma temporal las sanciones a las exportaciones de diésel ruso vigentes desde abril de 2022. La medida autoriza la comercialización inmediata de más de 300.000 toneladas de combustible ruso en el mercado estadounidense e internacional hasta abril de 2027, un gesto orientado a frenar la subida del precio del combustible antes de las elecciones legislativas de noviembre en EE. UU.
Zelenski calificó la decisión de “injusta” e “impropia de un aliado”, denunciando que inyecta “oxígeno económico” a las arcas del Kremlin. La iniciativa también generó perplejidad entre los socios europeos. El primer ministro de la República Checa, Andrej Babiš, describió el pacto como “una gran bofetada para Europa”, criticando los reproches de Washington a los países de la UE por sus compras de hidrocarburos rusos mientras la Casa Blanca firma acuerdos directos con Moscú. Desde Bruselas, la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, advirtió que la suspensión de sanciones proporciona ingresos a Moscú para financiar la guerra y reiteró que Europa no relajará la presión.
Reacciones internas en Kiev
A nivel interno, la arremetida de Trump provocó un efecto de repliegue de filas en Ucrania. El ministro de Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, subrayó que Zelenski ostenta la legitimidad democrática y el respaldo de la ciudadanía en tiempos de guerra. A pesar de que la confianza popular en el presidente ha descendido al 58 % en los últimos meses, afectada por sospechas de corrupción en su entorno y la sustitución de figuras populares como el exministro de Defensa Mykhailo Fedorov, la percepción de injerencia extranjera ha cohesionado la opinión pública a su favor. Zelenski precisó además que estaría dispuesto a convocar elecciones si se garantiza un alto el fuego de al menos 60 días que permita organizar los comicios de forma segura.
Respuesta rusa a la propuesta
Desde Moscú, el Kremlin reaccionó con dureza. Dmitri Peskov tildó a Zelenski de “histérico e incapaz de razonar”, asegurando que su actitud impide avanzar hacia la paz. En la misma línea, el vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso, Dmitri Medvedev, llamó al mandatario “payaso sangriento” y sostuvo que las palabras de Trump evidencian que el régimen de Kiev está en “estupor”, aunque afirmó que solo las armas rusas traerán la victoria.
Para Putin, el alivio de las sanciones energéticas representa un “balón de oxígeno económico” clave para sostener un presupuesto militar de 600.000 millones de dólares para el próximo trienio, en un contexto donde los ingresos por hidrocarburos se habían reducido un 17 % y el déficit público amenazaba con alcanzar el 3 % del PIB.
Situación en el frente
En el terreno, la violencia se mantiene inalterada. Sólo en la última semana, Moscú ha lanzado más de 1.450 bombas guiadas, 75 misiles y 1.640 drones sobre territorio ucraniano. Las operaciones de rescate concluyeron este domingo en Zaporiyia tras un ataque ruso que causó 23 muertos, entre ellos cuatro niños, mientras bombardeos nocturnos golpearon Kiev y Dnipro.
Por su parte, la aviación no tripulada ucraniana mantuvo su actividad al golpear por tercer día consecutivo los centros de datos del gigante tecnológico ruso Yandex en la región de Vladímir, provocando caídas generalizadas de internet, afectando aeropuertos como el de San Petersburgo y actividades comerciales en Rusia, además de continuar sus incursiones contra la infraestructura petrolera rusa en Rostov y Omsk.
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