Qué pasa en Reino Unido: Starmer al borde del abismo tras la dimisión del ministro de Sanidad para plantarle cara
El gabinete laborista del Reino Unido se encuentra en una situación de inestabilidad tras la dimisión del ministro de Salud, Wes Streeting, quien ha solicitado la salida del primer ministro Keir Starmer mediante una carta dirigida a la Presidencia del Partido.

Streeting, una de las figuras más prominentes de la corriente centrista‑derecha del Labour, daba a conocer una decisión que venía gestándose durante semanas. Aunque aún no ha presentado su candidatura para liderar el partido, ha exigido que se abra un proceso transparente que permita elegir una nueva dirección.
En su misiva de dimisión, el exministro fue particularmente crítico: describió como “deshonroso” que Starmer continúe al frente y le acusó de haber perdido el rumbo político. “Donde necesitábamos visión, hay vacío; donde necesitábamos dirección, hay deriva”, afirmó tras los desfavorables resultados de las elecciones locales.
Escenario político y posibles candidatos
La fractura no es aislada. Varios miembros cercanos a Streeting dentro del Ejecutivo también han abandonado sus cargos en los últimos días, y numerosos diputados laboristas exigen un cambio de rumbo. Sin embargo, la oposición todavía no se ha convertido en una rebelión organizada.
El principal obstáculo para un desafío formal es numérico. Streeting no habría conseguido reunir los apoyos necesarios —al menos 81 diputados— para obligar a una votación interna contra Starmer. Esta falta de apoyo explica por qué ha optado por presionar para una dimisión voluntaria en lugar de lanzar una ofensiva directa.
Aun así, la posibilidad de una contienda por la dirección del partido comienza a tomar forma. Nombres como Angela Rayner o Ed Miliband aparecen como posibles candidatos, mientras que el alcalde de Manchester, Andy Burnham, podría incorporarse a la carrera si logra un escaño en Westminster.
En Downing Street, el mensaje es de resistencia. El entorno de Starmer asegura que el primer ministro está dispuesto a enfrentar cualquier intento de desbancarlo, aunque el clima interno se vuelve cada vez más tenso. Varios ministros y diputados han expresado su malestar y algunos sugieren la necesidad de fijar un calendario ordenado para la salida de Starmer.
El partido vive, por ahora, una especie de parálisis. Muchos parlamentarios consideran inevitable un relevo, pero dudan sobre el momento y la forma adecuados. El temor a una guerra interna abierta convive con la convicción de que el statu quo es insostenible.
Andy Burnham, el “rey del norte” que amenaza el liderazgo laborista
En medio de la crisis, otro nombre gana fuerza: Andy Burnham. El alcalde de Manchester, conocido como el “rey del norte”, ha anunciado su intención de regresar al Parlamento británico, lo que muchos interpretan como el preludio de una futura batalla por el liderazgo frente a Starmer. Burnham ha construido su imagen política alrededor del concepto de “Manchesterism”, un modelo basado en la recuperación del control público de servicios esenciales como el transporte.
Su proyecto más visible es la Bee Network, la red pública de autobuses y tranvías de Manchester, que presenta como prueba de que el sector puede gestionarse mejor y a menores costes. Defensor de un “socialismo favorable a las empresas”, propone mayor inversión pública, impuestos más altos para las grandes fortunas y una mayor intervención estatal. No obstante, sus propuestas generan inquietud entre los mercados y algunos inversores, que temen un aumento del gasto y de la deuda pública.
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