Un activista saharaui, detenido arbitrariamente por Marruecos tras su paso por los campamentos de refugiados en Tinduf
El activista saharaui Bojmaa Benmoussa fue detenido de forma arbitraria y sometido a hostigamiento por parte de las fuerzas de seguridad marroquíes mientras regresaba a los territorios del Sáhara Occidental ocupados por Marruecos, tras su visita a los campos de refugiados de Tinduf, en Argelia. La detención tuvo lugar en el paso fronterizo de Guerguerat, al sur de la zona ocupada, y duró aproximadamente cinco horas.

Según el relato que hizo a El Independiente, un agente policial lo separó del resto del grupo y lo condujo a una oficina donde se encontraban unos doce oficiales de la Unidad Nacional de Seguridad (UAN). Allí le vaciaron la maleta para una inspección minuciosa, confiscando su teléfono móvil, su ordenador portátil, su documento de identidad saharaui y varios objetos con la bandera del Sáhara Occidental que llevaba como recuerdo de su paso por los campamentos. Los agentes le proferían expresiones ofensivas y arrojaron sus ropas al suelo sin mostrar ningún tipo de respeto.
Benmoussa había viajado a los campos de Tinduf para participar en las actividades conmemorativas del cincuenta aniversario de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y en el Festival Internacional de Cine Saharaui (FISáhara). En el marco del festival mantuvo encuentros con periodistas extranjeros, tomando notas de sus observaciones en una agenda que también fue incautada por las autoridades marroquíes.
Interrogatorio y amenazas
Tras la confiscación de sus pertenencias, Benmoussa fue trasladado a otra dependencia donde lo interrogaron los servicios secretos de Marruecos durante varias horas, sin interrupción. Las preguntas se centraron en su visita a los campamentos, los acompañantes que lo acompañaron y los participantes del festival. También le inquirieron si se consideraba ciudadano de la RASD; el activista negó rotundamente cualquier vínculo con la nacionalidad marroquí.
Aunque no sufrió agresiones físicas, Benmoussa señaló que prefirió “ser torturado” antes que soportar las amenazas y los insultos a los que fue sometido. Los agentes le dijeron que no volvería a ver a su madre, residente en Francia, y se regocijaron al afirmar que Marruecos había ocupado el Sáhara Occidental y que, “aunque pasen cincuenta años más, nunca recuperaremos nuestra tierra”.
El activista había advertido previamente a los periodistas presentes en el festival que las autoridades marroquíes estaban al tanto de la composición de la delegación saharaui y que ya disponían de fichas sobre cada uno de sus miembros.
“Todos los activistas saharauis sabían que podrían sufrir represalias; asumimos este rol y sus consecuencias”, afirmó Benmoussa, reiterando la necesidad de que organizaciones internacionales accedan a los territorios ocupados para apoyar a los defensores de derechos humanos saharauis.
Reacción del Colectivo de Defensores Saharauis (CODESA)

El Colectivo de Defensores Saharauis de Derechos Humanos en el Sáhara Occidental (CODESA), al que pertenece Benmoussa, manifestó una “creciente alarma” ante la vulneración de los derechos del activista. Según el organismo, los hechos constituyen una “detención arbitraria y acoso político que violan flagrantemente el derecho internacional”.
CODESA exigió la devolución inmediata de todos los efectos personales confiscados de manera arbitraria y lanzó un llamado urgente a la ONU para que intervenga de inmediato y ponga fin al hostigamiento contra los defensores saharauis de derechos humanos.
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