Un experto en geopolítica alerta de la posible implicación de Rusia en la oleada de amenazas bomba: "El patrón son países que apoyan a Ucrania"
Una ola de amenazas con bombas ha generado alarma en varios puntos de Europa, obligando a activar protocolos de emergencia y a evacuar instalaciones críticas. Desde el lunes, los aeropuertos de los Estados miembros de la UE han registrado hasta 50 avisos, lo que ha provocado la interrupción del tráfico aéreo y la aplicación de medidas de seguridad reforzadas.
Los aeropuertos no son los únicos afectados. Medios de comunicación irlandeses también se vieron obligados a suspender sus actividades tras recibir amenazas similares. En paralelo, en las últimas semanas, supermercados de distintos países europeos sufrieron ciberataques que provocaron la pérdida de toneladas de alimentos, intensificando la sensación de vulnerabilidad de la infraestructura continental.
Amenazas y respuestas en Europa
Las autoridades continúan investigando el origen de estos incidentes. Según Yago Rodríguez, director de Political Room y experto en geoestrategia, existen indicios que señalan a Rusia como posible autor. Rodríguez explicó en una entrevista con La Brújula que el patrón de los ataques coincide con intereses estratégicos del Kremlin, aunque admitió que aún no se dispone de pruebas concluyentes para atribuir la responsabilidad directamente a Moscú.
El especialista subrayó que varios de los países afectados –como Francia, Irlanda y la República Checa– mantienen un apoyo significativo a Ucrania, lo que podría explicar el foco de las amenazas. Además, destacó que los ataques contra instalaciones sanitarias, sistemas de conservación de alimentos y aeropuertos encajarían en una estrategia de sabotaje destinada a generar inestabilidad en Europa.
Rodríguez también señaló que la inteligencia militar rusa no se limita a la recolección de información, sino que participa en operaciones de sabotaje y subversión. “En muchos casos, la misión de la inteligencia militar va más allá de obtener datos; también incluye destruir”, afirmó.
Entre los temores de las autoridades está la posible reincidencia. Los correos electrónicos interceptados incluyen amenazas contra aviones, cruceros, estaciones de metro y trenes, lo que ha reavivado el debate sobre si se trata de simples intimidaciones o de una campaña con capacidad real de causar daños.
El experto advierte que no se pueden descartar las amenazas por considerarlas falsas, ya que el contexto geopolítico actual brinda motivos a ciertos actores para sembrar miedo y desestabilizar a la población europea. Además, relacionó la posible campaña con el calendario político: 2027 será un año clave por la celebración de elecciones que podrían influir en la evolución del conflicto en Ucrania y en el respaldo internacional al gobierno de Kiev.
El ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, calificó las amenazas como “un intento de agresión híbrida y de guerra psicológica”. Según Rodríguez, la creciente interconexión de infraestructuras y la globalización multiplican las posibilidades de atacar sin recurrir a un conflicto militar convencional. “Las líneas que separaban la guerra de la paz se han difuminado mucho”, afirmó.
El marco legislativo y los mecanismos de protección actuales fueron diseñados para una realidad más estática, en la que los conflictos estaban claramente delimitados. Las operaciones híbridas, en cambio, obligan a actuar en escenarios donde identificar al responsable resulta complicado y determinar si un incidente forma parte de una ofensiva organizada se vuelve una tarea ardua.
Rodríguez concluye que Europa enfrentará dificultades para gestionar una sucesión de incidentes de esta naturaleza si aumentan su frecuencia y alcance. Aunque existen medidas para reforzar la seguridad, los países europeos aún no están plenamente preparados para responder a la flexibilidad que exigen estas nuevas formas de amenaza.
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