Una mujer de 56 años físicamente sana recibirá el suicidio asistido en Suiza tras no soportar el dolor por la muerte de su hijo
Wendy Duffy, una británica de 56 años, fallecerá este viernes 24 de abril en la clínica suiza Pegasus, especializada en el suicidio asistido. La mujer, que no padece enfermedades físicas graves, tomó esta decisión después de no poder superar el profundo trauma causado por la muerte accidental de su único hijo, Marcus, de 23 años, quien falleció por asfixia.

Contexto y motivos de la decisión
Según informaron diversos medios internacionales, Duffy había recibido tratamiento psicológico durante varios años y había intentado suicidarse en una ocasión anterior sin lograr superar su duelo. En declaraciones recogidas por la prensa británica, la madre aseguró que su vida había perdido sentido: “Ya no siento ninguna alegría, no tengo ningún deseo de seguir viviendo”.
El suicidio asistido está prohibido en el Reino Unido. Aunque la iniciativa para legalizarlo fue aprobada en la Cámara de los Comunes, la Cámara de los Lores bloqueó la ley, manteniéndola fuera del alcance de los ciudadanos británicos. Por ello, Duffy viajó a Suiza, donde la práctica está permitida bajo determinadas condiciones.
En la clínica Pegasus, Duffy ha planificado los últimos detalles de su despedida, incluyendo cartas para sus familiares y la disposición de sus restos. Según la propia clínica, la habitación desde la que recibirá el procedimiento ofrece una vista al jardín, y la mujer ha solicitado que la ventana permanezca abierta para “evitar que su espíritu quede atrapado”.
El caso ha reavivado el debate sobre los criterios de acceso al suicidio asistido. En el Reino Unido, la normativa vigente exige que la eutanasia solo se conceda a pacientes con enfermedad terminal que tengan menos de seis meses de vida, tras la evaluación de un comité de expertos y dos médicos. La situación de Duffy, que no presenta una enfermedad terminal ni limitaciones de movilidad, plantea interrogantes sobre la amplitud de los requisitos.
En contraste, en España recientes controversias, como la de Noelia Castillo, una joven de 25 años con paraplejia, han puesto en relieve las diferencias legales entre países y la complejidad de los casos que no encajan en los parámetros tradicionales de la eutanasia.
El fallecimiento de Duffy también ha puesto el foco en el fenómeno del “turismo de suicidio”, en el que personas viajan a naciones como Suiza para acceder a procedimientos que les son vedados en sus lugares de origen.
Puntos clave del caso

- Wendy Duffy, 56 años, sin enfermedad física grave.
- Decisión motivada por el duelo tras la muerte accidental de su hijo de 23 años.
- Procedimiento programado en la clínica suiza Pegasus.
- El suicidio asistido es ilegal en el Reino Unido; la legislación quedó bloqueada en la Cámara de los Lores.
- El caso genera debate sobre los criterios de elegibilidad y el turismo de suicidio.



Deja una respuesta