Unas marcas en los botones y botas de Esther López: el detalle que analizan los investigadores tras el registro del zulo
El caso Esther López dio un giro inesperado tras el hallazgo de un pequeño espacio oculto en la vivienda del único sospechoso, Óscar S.M. La jueza ya dispone del informe preliminar de la Guardia Civil sobre el registro del llamado “zulo”, un sótano accesible mediante una trampilla, vinculado al principal sospechoso del asesinato en Traspinedo (Vallolid). Se trata del primer documento elaborado tras dos días de inspección ocular realizados por el Equipo Central de Inspecciones Oculares (ECIO).

El foco de la investigación se centra ahora en un detalle concreto: unas marcas detectadas en los botones de la ropa y en las botas de la víctima, que podrían resultar clave para determinar si Esther López estuvo alguna vez en ese zulo.
¿Coinciden las marcas con el entorno del zulo?
Según el informe, los agentes analizaron si las marcas presentes en la indumentaria de la joven pueden coincidir con elementos del zulo, como la trampilla o la escalera. También se estudió la posibilidad de que restos de óxido o de pintura del lugar se hayan transferido al cuerpo de la víctima.
Para ello, los peritos recogieron muestras mediante hisopos en distintos puntos del sótano, con el objetivo de compararlas con los hallazgos en la ropa de la fallecida y determinar si existe una correspondencia que sitúe a la víctima en ese espacio.
Por el momento, los resultados no son concluyentes. El informe preliminar no indica la presencia de restos biológicos evidentes de Esther López en el zulo, como pelos u otros indicios directos, ni se hallaron objetos personales que confirmen su permanencia allí. No obstante, las muestras continúan bajo análisis.
Los investigadores han señalado la existencia de signos de arrastre y arañazos con tonalidades inusuales, lo que ha despertado sospechas. La clave está en determinar si esos rastros pueden relacionarse con el entorno del sótano.
La hipótesis que guía la investigación, en línea con la posición de la Fiscalía, sugiere que el presunto autor podría no haber desechado el cuerpo de forma inmediata. Según esta teoría, habría dedicado tiempo a construir una coartada antes de trasladar el cadáver al lugar donde finalmente fue encontrado. En ese intervalo, se busca esclarecer dónde pudo haber permanecido el cuerpo.
El registro del zulo, localizado poco antes del inicio del juicio, ha reactivado el caso. La Guardia Civil prosigue con los análisis para confirmar o descartar si ese espacio tuvo algún papel en el crimen.
Durante la inspección, el sospechoso estuvo presente y mostró una actitud distante en algunos momentos y beligerante en otros, llegando a discutir con su abogada. En sus últimas declaraciones, acusó a la UCO de manipular pruebas, una línea de defensa que ya había esgrimido anteriormente.
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