¡Vuelven a prender fuego las calles! ¿Qué está pasando?
Se plantea la posibilidad de que surja una nueva movilización similar al 15‑M de 2011, pero esta vez con el objetivo de “salvar” a grupos vulnerables –abuelas, migrantes y hasta los gorriones– de lo que se percibe como una injusticia proveniente del propio Estado, de sus leyes y de los propios protagonistas de la protesta original.

Según los analistas, el discurso de la actual oposición se ha tornado paradójico: critican al Gobierno y a la legislación sin reconocer que, en muchos casos, son ellos mismos quienes ejercen el poder y redactan esas normas. En sus manifestaciones exigen responsabilidad en pancartas, aunque la autoridad para responder recae sobre sus propias instituciones.
Contexto político y retórica de la oposición
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Ayuso, ha acusado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de “querer quemar las calles”. Este tipo de acusaciones se inscribe dentro de una larga tradición de la izquierda, que según algunos críticos, ha utilizado la metáfora del fuego para describir la crisis del sistema y la necesidad de “purificar” la sociedad.
Por su parte, la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha sido objeto de comentarios que la describen de manera caricaturesca, comparándola con una “pajarita de papel” que se desdobla constantemente, una imagen que pretende subrayar su supuesta indecisión o falta de contundencia.
El debate también ha incluido referencias simbólicas como la de “Maricarmen”, una figura que, según la narrativa de la protesta, arde “simbólicamente” frente al Retiro, representando la resistencia contra los desalojos y la precariedad. Este tipo de simbolismo se ha convertido en un recurso frecuente en las concentraciones callejeras.
Los manifestantes han recurrido al acto de quemar objetos (contenedores, estructuras improvisadas) tanto de forma literal como simbólica, con el argumento de que el fuego, como símbolo, “arde eternamente” y mantiene viva la protesta.
En el seno de la derecha, el líder del PP, Alberto Feijóo, ha sido señalado como posible objetivo de nuevas protestas. Algunas voces advierten que el fuego de la calle no se apagará con medidas superficiales como el uso de spray de pimienta, sino con una verdadera gobernanza y soluciones estructurales.
El panorama actual sugiere que, mientras las fuerzas políticas continúen en una dinámica de acusaciones recíprocas y simbolismo incendiario, la probabilidad de nuevas movilizaciones masivas –posiblemente una nueva ola del 15‑M– seguirá siendo alta.
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