Audrey Pascual da una exhibición y se proclama ¡campeona paralímpica de supergigante!
La esquiadora española Audrey Pascual ha conquistado este lunes la medalla de oro en la prueba de Supergigante de los Juegos Paralímpicos de Milán-Cortina, consolidando su estatus como una de las grandes figuras del esquí adaptado mundial. Esta nueva presea se suma a la plata obtenida en Descenso en la jornada inaugural, convirtiéndose así en la primera española en sumar dos medallas en estos Juegos. Con un tiempo de 1:17.82, Pascual dominó la mítica pista Olympia delle Tofane, ofreciendo una actuación impecable ante la mirada emocionada de su familia y su círculo más cercano, que viajó hasta Cortina para acompañarla.

Un oro dedicado a su familia y su pasado
La victoria fue especialmente emotiva para la marbellí, quien dedicó el oro a su abuelo Aniceto, fallecido hace años, quien solía llamarla "Number One". También lo dedicó a sus padres, Laura y Quique, a su hermano Diego y al numeroso grupo de amigos, patrocinadores y miembros de la Fundación También que la han apoyado desde sus inicios. "Son como mi segunda familia", afirmó Pascual en alusión a la fundación que la introdujo en el esquí adaptado a los 11 años en La Pinilla, y que sigue siendo un pilar fundamental en su carrera.
La competencia por el oro parecía reservada para una batalla directa entre Audrey y la alemana Anna-Lena Forster, su gran rival esta temporada y poseedora de 10 medallas paralímpicas desde Sochi 2014. Forster, campeona en Descenso el sábado, fue descalificada tras salirse de la pista, lo que dejó el camino libre para que Pascual se alzara con la victoria. La plata fue para la japonesa Momoka Muraoka (+6.32), mientras que el bronce fue para la china Sitong Liu (+7.09).
Tranquilidad bajo presión
- Desde que salió segunda en la salida, Audrey marcó un ritmo imposible de igualar.
- La tensión se palpaba entre su equipo, pero ella mantuvo la calma característica que la ha distinguido durante toda la competición.
- Tras meses de trabajo mental con su psicóloga Cristina, Pascual llegó a Cortina visualizando cada detalle de la pista, lo que le ha permitido competir con la sensación de ya haber vivido cada momento.
El contraste entre la serenidad de la deportista y la emoción de sus seres queridos fue evidente. Su madre, Laura, no pudo contener las lágrimas ni siquiera antes del inicio de la prueba. "He llorado tanto que creo que tengo los ojos del revés ya", bromeó tras el triunfo. Su padre, Quique, confesó que sus pulsaciones se duplican por los nervios: "Paso de 60 a 120 cuando la veo salir". Su hermano Diego, más reservado, admitió estar "un poco nervioso" antes de la carrera.
Un sueño cumplido y un camino por delante
La medalla de oro reposará, al igual que la de plata, junto a su mesilla de noche en la Villa Paralímpica, compartida con su compañera María Martín-Granizo. "Ahí voy a ir poniendo todas", dijo tras su primera medalla. Verlas cada mañana le recordará que está haciendo realidad un sueño de infancia: participar y triunfar en unos Juegos Paralímpicos.
Nacida con agenesia bilateral —sin rodillas, tibias ni pies—, Audrey ha usado prótesis desde los año y medio. Desde pequeña mostró una atracción natural por la velocidad y la adrenalina, practicando múltiples deportes como natación, ciclismo, hípica y convirtiéndose incluso en campeona mundial de surf adaptado. Ahora, con dos medallas en estos Juegos, mantiene intactas sus aspiraciones de alcanzar hasta cinco podios. Este martes competirá en la prueba de Combinada, donde buscará seguir ampliando su palmarés.
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