El choque de titanes que nadie esperaba en 2026

El mundo entra en 2026 inmerso en una profunda transformación del orden internacional, marcado por el ascenso de una "geopolítica brutal" en la que la fuerza prevalece sobre las normas. Así lo señala el informe anual *El mundo en 2026*, elaborado por el CIDOB (Centro de Estudios Internacionales de Barcelona), que describe un escenario global en reajuste, donde el liderazgo de Estados Unidos ha abandonado el multilateralismo en favor de una diplomacia transaccional y confrontacional bajo el segundo mandato de Donald Trump. Este nuevo enfoque ha erosionado alianzas históricas, debilitado el sistema basado en reglas y abierto la puerta a una reconfiguración del poder mundial centrada en zonas de influencia impuestas por la fuerza.

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Trump y la era de la confrontación

Desde su regreso a la Casa Blanca el 20 de enero de 2025, Trump ha consolidado un estilo de gobierno disruptivo, tanto en el ámbito interno como en el exterior. Su promesa de una "era dorada" para Estados Unidos choca con datos económicos que muestran una inflación del 3 % y un crecimiento del 2 %, cifras inferiores a las registradas en países como España. Además, su popularidad ha caído: según *The Economist*, solo el 41 % de los estadounidenses aprueba su gestión, frente al 57 % que la desaprueba.

Trump ha asumido competencias que tradicionalmente corresponden al Congreso, especialmente en política comercial —con aranceles punitivos a múltiples países— y en inmigración, donde ha impulsado redadas y deportaciones masivas sin autorización judicial. Esta concentración de poder pone a prueba la separación de poderes, uno de los pilares de la democracia estadounidense. El Tribunal Supremo, con mayoría conservadora, tendrá en 2026 decisiones clave sobre los límites presidenciales, mientras crece la preocupación por la independencia del poder judicial frente a la presión política.

Otro escenario crítico será el de las elecciones de mitad de mandato, en noviembre, que servirán como termómetro del apoyo a Trump. Un eventual giro en el control del Congreso podría permitir una resistencia legislativa más firme. Paralelamente, en estados como Nueva York, figuras como Zohran Mamdani representan una rebelión de la generación Z no solo contra el movimiento MAGA, sino también contra el establishment demócrata.

La diplomacia del beneficio: paz negociada por intereses

Trump se presenta como un artífice de la paz, aunque su enfoque se asemeja más a una "privatización de la paz". En Gaza y Ucrania, ha promovido acuerdos mediados por hombres de negocios cercanos a su entorno, como Jared Kushner o Steve Witkoff, priorizando intereses económicos y ganancias políticas por encima de soluciones sostenibles. Esta diplomacia de "amiguetes" ha atraído a actores como Arabia Saudí, Qatar o Egipto, dispuestos a capitalizar los procesos de desescalada.

Este nuevo enfoque refuerza una cultura de impunidad en el intervencionismo. Estados Unidos ha retomado operaciones encubiertas en Venezuela bajo la llamada "doctrina Donroe", mientras Rusia continúa bombardeando ciudades ucranianas. La Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense, lejos de condenar estos actos, señala a la Unión Europea como competidora estratégica y evita críticas directas al régimen de Putin.

Ucrania en la encrucijada

  • La guerra en Ucrania cumplirá cuatro años en 2026, superando en duración la Primera Guerra Mundial.
  • Trump ha retirado gran parte del apoyo militar estadounidense, obligando a Europa a asumir un rol más activo.
  • Rusia ha conquistado solo el 1 % del territorio ucraniano desde 2022, a pesar de pérdidas estimadas en 250.000 muertos y 1,5 millones de heridos.
  • La economía rusa, dedicando el 40 % de su presupuesto a la guerra, se encuentra al borde de la recesión.

Edward Carr, analista de *The World Ahead 2026*, subraya que Rusia pierde cinco soldados por cada militar ucraniano caído. Si esta tendencia continúa, las bajas rusas podrían superar los cuatro millones, generando una crisis interna de magnitudes imprevisibles. Aunque Trump ha presionado a Ucrania para que negocie desde una posición de debilidad, Kyiv mantiene su resistencia. "Ucrania no va a rendirse y Rusia no sabe cómo ganar", afirma Carr.

Europa frente al despertar

Tras años de dependencia energética y desinversión militar, Europa ha reaccionado al choque de la guerra. Alemania, que duplicó su gasto militar en tres años, ha eliminado restricciones presupuestarias bajo el liderazgo del canciller Friedrich Merz, con el objetivo de convertir a la Bundeswehr en el ejército convencional más poderoso del continente. Este cambio estratégico representa una amenaza directa para Moscú, que sabe que la superioridad económica de la OTAN —diez veces mayor que la rusa— puede inclinar la balanza a largo plazo.

La presencia permanente de una brigada alemana en Lituania, cerca del estratégico corredor de Suwałki, es un claro mensaje a Rusia. Aunque un ataque directo a la OTAN sigue siendo improbable, el Kremlin intensificará las operaciones en la "zona gris": ciberataques, drones y provocaciones en espacios aéreos aliados. La alianza deberá coordinar respuestas contundentes para mantener su credibilidad.

Desafíos internos en la Unión Europea

La UE afronta en 2026 una creciente presión del nacionalismo y el populismo. En Francia, las elecciones municipales de marzo podrían anunciar un avance de la Reagrupación Nacional liderada por Marine Le Pen, abriendo la puerta a una victoria en las presidenciales de 2027. En Alemania, el partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) supera el 20 % en encuestas y aspira a gobernar en estados como Sajonia-Anhalt, donde alcanza el 40 %.

Aunque persiste el cordón sanitario que impide a AfD acceder al poder, su crecimiento plantea una amenaza a la cohesión europea. En contraste, hay señales de esperanza: en Hungría, Viktor Orbán, en el poder desde 2010, enfrenta por primera vez una seria amenaza electoral con Peter Magyar, líder de Tisza, que aventaja en intención de voto. Aunque Orbán mantiene un fuerte control institucional, su posible derrota tendría un impacto simbólico global, dado su papel como referente del autoritarismo populista.

El 1 de enero, Bulgaria adoptó el euro, pero lo hizo en medio de protestas lideradas por la generación Z, que reclama respuestas a problemas como la vivienda y el empleo. Este fenómeno juvenil, presente también en Nepal, Marruecos o Bulgaria, revela una creciente desafección hacia las élites tradicionales.

China, entre la tentación y el poder

China ha aprovechado la descomposición del orden liberal para consolidar su influencia. Sin imponer sanciones a Rusia, ha mantenido flujos de petróleo y gas que han salvado su economía de guerra, al tiempo que ha evitado respaldar el uso de armas nucleares tácticas por parte de Putin. Hoy, Moscú depende cada vez más de Pekín en lo económico, tecnológico y político.

Según Patrick Foulis, de *The Economist*, Xi Jinping podría verse tentado en 2026 a adoptar una postura más ofensiva, especialmente en relación con Taiwán. La nueva primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, ha advertido que Tokio intervendría en caso de un ataque a la isla, lo que pondría a prueba la credibilidad de las alianzas estadounidenses en Asia.

China también domina la batalla tecnológica. En 2025, obligó a Trump a retirar aranceles al controlar la producción de metales raros esenciales para la electrónica. En inteligencia artificial, 2026 será un año decisivo: Pekín avanza rápidamente para convertirse en líder global, desafiando la supremacía estadounidense en este campo estratégico.

Calendario clave en 2026

  • 1 de enero: Bulgaria adopta el euro; Chipre asume la presidencia rotatoria del Consejo de la UE.
  • 18 de enero: Elecciones presidenciales en Portugal.
  • 13-15 de febrero: Conferencia de Seguridad de Múnich.
  • 8 de marzo: Elecciones en Baden-Württemberg (Alemania).
  • 15 y 22 de marzo: Elecciones municipales en Francia.
  • 4 de julio: 250 aniversario de la independencia de EE.UU.
  • 7 y 8 de julio: Cumbre de la OTAN en Turquía.
  • 3 de noviembre: Elecciones de medio mandato en EE.UU.
  • 31 de diciembre: Finaliza el mandato de António Guterres como secretario general de la ONU.

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