Ilia Malinin el patinador que parece del futuro con sus piruetas ninja
Ilia Malinin, de 21 años, se ha consolidado como la figura más dominante y revolucionaria en la historia del patinaje artístico. Con un palmarés que incluye dos títulos mundiales y récords absolutos —238,24 puntos en el programa libre y 335,30 en total—, Malinin no solo supera a sus rivales, sino que está redibujando los límites del deporte. Desde 2023, permanece invicto en 14 competiciones, una racha que refuerza su estatus como una fuerza inigualable sobre el hielo.
El hijo de una herencia helada
Nacido el 2 de diciembre de 2004 en Fairfax, Virginia, Malinin es fruto de una poderosa combinación genética y ambiental. Sus padres, Tatiana Malinina y Roman Skorniakov, fueron patinadores élite que compitieron por Uzbekistán en los Juegos Olímpicos de Nagano 1998 y Salt Lake City 2002. Tras la disolución de la Unión Soviética, se establecieron en Estados Unidos como entrenadores, llevando consigo los rigores de la escuela soviética de patinaje. Ilia creció inmerso en ese legado, aunque inicialmente no tenía intención de seguir la tradición familiar. Todo cambió a los seis años, cuando se puso sus primeros patines, y a los 13, cuando logró su primer salto cuádruple. Desde entonces, no hubo vuelta atrás.
Malinin, apodado “Quad God” por su dominio absoluto de los saltos cuádruples, mide 1,73 metros y pesa 63 kilos. Su físico compacto y su técnica depurada le permiten ejecutar maniobras que antes parecían imposibles. Es el primer patinador en incluir siete cuádruples en una misma rutina y el único que ha completado con éxito el cuádruple axel —un giro de cuatro vueltas y media entrando de frente—, un salto de una complejidad extrema que muchos consideraban inalcanzable.
Una revolución en el hielo
Sus rivales ya no son solo los patinadores de hoy, sino las expectativas de lo que el deporte puede llegar a ser. Scott Hamilton, campeón olímpico en 1984, lo describe como alguien “que hace piruetas ninja y rotaciones que antes no existían. Es como si viniera del futuro para mostrarnos hasta dónde puede llegar el patinaje”. Brian Boitano, oro en Calgary 1988, coincide: “Lo que Malinin está haciendo no se había visto antes, y quizás no se vuelva a ver”.
Aunque en los Juegos Olímpicos actuales fue superado por el japonés Yuma Kagiyama en el programa corto por equipos, Malinin se impuso en el libre por apenas un punto, asegurando el oro para Estados Unidos. Repitió como líder en el corto individual, accediendo al programa libre con ventaja, donde se decidirán las medallas.
Lo que viene: siete cuádruples y un salto prohibido
- Para su actuación este viernes, Malinin planea incluir siete saltos cuádruples, uno de ellos un cuádruple axel.
- Además, podría cerrar su rutina con un backflip —un mortal hacia atrás—, una maniobra espectacular que no suma puntos, pero que desde 2024 ya no está prohibida.
- Aterrizar sobre una sola cuchilla, apenas cuatro milímetros de ancho, tras un giro completo en el aire, es un desafío extremo. Aunque no es obligatorio, su inclusión sería un símbolo de osadía y dominio técnico.
Malinin estudió en la Falls Church High School antes de ingresar en la George Mason University. Hoy es un atleta multimillonario, con contratos con gigantes como Coca-Cola, Samsung y Honda. A pesar del interés mediático por su vida personal, él mantiene un perfil bajo: no tiene relaciones conocidas y afirma que su carrera es su prioridad. “No tengo tiempo para esas cosas. Mi enfoque está en patinar. A ver qué me trae el futuro”.
Su ambición no se detiene aquí. Malinin ha expresado su deseo de competir en cuatro o cinco Juegos Olímpicos más. “Veré cuánto tiempo puedo aguantar”, dice, como si el límite no fuera el cuerpo, sino la imaginación.
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