Marianna Brennand revela la alarmante verdad sobre las violaciones en Brasil

Brasil se encuentra en un momento de reconocimiento creciente en el cine internacional, tras ganar en 2025 su primer Oscar a mejor película internacional con *Ainda estou aqui* (Aún estoy aquí), filme que también posicionó a su protagonista, Fernanda Torres, como una de las grandes figuras del año. Esta oleada de visibilidad continúa con fuerza rumbo a 2026, cuando el país vuelve a poner sobre la mesa una propuesta de profundo alcance social: *Manas*, el debut en largometraje de ficción de la cineasta Marianna Brennand. La cinta, que aspira a representar a Brasil en los Premios Goya como mejor película iberoamericana, promete liderar las conversaciones del cine comprometido en los próximos meses, junto a títulos como *O Agente Secreto* (El agente secreto) de Wagner Moura y *Un simple accidente* del iraní Jafar Panahi.

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Una historia real contada desde el respeto

*Manas* narra la conmovedora historia de una adolescente de 13 años que lucha por romper con el círculo de violencia que ha atravesado a su familia durante generaciones, en un entorno marcado por el abuso y la impunidad. Lo que comenzó como un proyecto documental sobre la explotación sexual de mujeres y niñas en la región del río Jaurú, se transformó en una película de ficción por motivos éticos. “No podía pedirle a esas mujeres que volvieran a vivir sus traumas frente a una cámara. Sería ejercer más violencia contra ellas”, explica Brennand. Tras ocho años de investigación, la directora optó por el lenguaje ficticio como herramienta para relatar con profundidad la realidad sin reproducir el daño.

Un enfoque ético y feminista

  • La cineasta sostiene que recrear escenas de violencia sexual en pantalla podría validarlas, sobre todo si son filmadas desde una mirada masculina.
  • En *Manas*, el cuerpo de la protagonista no es erotizado ni fetichizado: “Ella tiene 13 años. No hay justificación para el abuso”.
  • El elenco joven, especialmente las tres actrices principales, fue acompañado por una coach de interpretación y profesionales de salud mental para proteger su bienestar durante el rodaje.
  • Las jóvenes no leyeron el guion completo, ni siquiera supieron que eran protagonistas hasta ver la película terminada, con el fin de protegerlas de la carga emocional.

La decisión de alterar ligeramente el desenlace, a diferencia de lo que ocurre en la realidad, busca generar esperanza y provocar una reflexión colectiva. “¿Cuántas veces el sistema falla a estas chicas?”, se pregunta Brennand. La protagonista busca ayuda en su hogar, su escuela, la iglesia, la policía, y en todos los casos es ignorada. “Esa adolescente representa a millones de mujeres en todo el mundo. En Brasil, esta semana, cuatro mujeres fueron asesinadas por decir ‘no’ a sus parejas”, lamenta.

Violencia doméstica y normalización del abuso

Uno de los puntos centrales del filme es la normalización de la violencia en entornos familiares. La cineasta destaca que en Brasil, el 80% de los casos de abuso sexual ocurren dentro del hogar, y en el 60% de esos casos, el agresor es el padre. En *Manas*, el personaje que comete el abuso es retratado como un hombre que no aparenta violencia: cariñoso, protector, cotidiano. Justo esa dualidad es lo que más desestabiliza: “Cuando confías plenamente en alguien, bajas la guardia. Y es ahí donde ocurre la mayor traición”.

Para Brennand, el camino para romper estos ciclos comienza con una acción simple: hablar. “A veces, una sola conversación puede salvar una vida. El silencio protege a los abusadores, no a las víctimas”.

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