Ábalos en Soto sacude al PSOE y prende la alerta en las regiones electorales

La imagen de José Luis Ábalos entrando en la prisión de Soto del Real, junto a su exasesor Koldo García, ha impactado con fuerza en las filas del PSOE. Aunque ya no forma parte activa del partido —fue suspendido de militancia en 2024 y expulsado definitivamente en junio de 2025—, su caída en desgracia por una causa en la que se le acusa de cinco delitos y podría enfrentar hasta 24 años de prisión (30, según las acusaciones populares) ha reabierto heridas que parecían cerradas. La escena, calificada como la “segunda foto de la vergüenza” tras el arresto meses atrás de Santos Cerdán, ha generado una ola de inquietud en las federaciones socialistas que se preparan para encarar próximas citas electorales: Extremadura el 21 de diciembre, Castilla y León en marzo y Andalucía, previsiblemente en junio.

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La sombra de Ábalos sobre las campañas electorales

Ábalos no era un figura cualquiera en la historia reciente del PSOE. Su aporte fue clave en la victoria de Pedro Sánchez en las primarias de 2017, y fue recompensado con puestos de primer orden: Secretario de Organización, ministro de Transportes —el más presupuestado—, y luego diputado en las generales de 2023. Su expulsión fue progresiva, sin explicaciones claras en su momento, y su regreso a las listas generales generó cuestionamientos internos. Ahora, su entrada en prisión y sus posteriores declaraciones, en las que ha insinuado influencias indebidas de Begoña Gómez en decisiones del Gobierno, han forzado a Moncloa y Ferraz a cambiar de estrategia: de la defensa pasiva al ataque directo.

“Este partido no se va a dejar chantajear por nadie”, advirtieron desde el entorno de Sánchez, después de que María Jesús Montero saliera públicamente a desmentir las “mentiras” y “difamaciones” de Ábalos. La contundencia en el mensaje busca aislar al exministro, presentarlo como un caso aislado y proteger la figura del líder del Ejecutivo. Pero en el terreno, el impacto es tangible. En Andalucía, una secretaria provincial del PSOE confiesa: “Estamos un poco noqueados. La gente está desmovilizada. Lo de Ábalos y Koldo significa incrementar la desesperanza”.

Extremadura, el primer campo de batalla

  • La encuesta preelectoral del CIS encendió las alertas: el PP subiría a entre 25 y 29 escaños, mientras el PSOE caería de 28 a entre 19 y 22.
  • Vox duplicaría su representación, pasando de 5 a entre 10 y 12 diputados.
  • Unidas por Extremadura mejorarían ligeramente, pero no llegaría a ser decisiva.

Para los críticos del candidato socialista Miguel Ángel Gallardo, estos datos confirmaban sus temores. “Estamos en caída libre. La militancia no está movilizada. El candidato no gusta ni aquí ni fuera”, asegura una dirigente pacense. Otros, como un cargo cercano a José Luis Rodríguez Zapatero, intentan contener el desánimo: “Siempre que llueve, escampa”, dijo el expresidente en un mitin en Llerena junto a Gallardo y Patxi López. Su mensaje fue claro: el partido debe reponerse, porque los votantes siempre terminan reflejando el estado emocional del colectivo.

Castilla y León: victoria posible, pero con obstáculos

Hace semanas, los socialistas castellanoleoneses veían posible arrebatar la Junta al PP de Alfonso Fernández Mañueco, especialmente tras la pésima gestión en los incendios de verano. Pero el escándalo de Ábalos ha empañado esa expectativa. “Hay bajón y tristeza en las estructuras locales”, admite un miembro de la cúpula autonómica de Carlos Martínez. Aunque creen que el daño será limitado, por estar el caso más “encapsulado” en personas concretas y no en estructuras partidarias, reconocen que “una imagen así, tan insoportable, no es buena antes de unas elecciones”.

La estrategia ahora es clara: regionalizar la campaña, evitar que el foco nacional eclipse los problemas locales del PP, y confiar en que la izquierda mantenga su movilización. “Si hubiera casos de financiación ilegal, estaríamos muertos. Pero esto, por ahora, no genera descomposición interna”, afirma un dirigente regional.

Andalucía: el optimismo roto por la prisión de Ábalos

En Andalucía, donde María Jesús Montero encabeza la lista, se había detectado un leve giro favorable en las últimas semanas. Los fallos en los cribados de cáncer de mama y el ‘caso mascarillas’ en Almería —que ha dejado fuera de juego al presidente y vicepresidente de la Diputación— habían erosionado la imagen del presidente Juanma Moreno. Pero el escándalo de Ábalos ha roto esa dinámica. “Se notaba el cambio en la movilización. Y hemos pasado de un vuelco total a un reparo”, lamenta otra secretaria provincial.

El temor ahora es la abstención. “Hace que no se movilice el voto de castigo al PP”, señala un barón provincial. Algunos en el PSOE-A ven con buenos ojos la posibilidad de que Sánchez convoque elecciones generales junto a las autonómicas, con el fin de elevar la participación —“un 70% frente a un 55%”— y reactivar el voto progresista.

Pese al golpe, en la dirección andaluza creen que los problemas de gestión del PP en sanidad y corrupción seguirán pesando. “Lo de Ábalos es terrible, pero hemos actuado rápido. Sinvergüenzas hay en todas partes. Lo importante es cómo respondes”, sentencia una allegada a Montero. El partido intenta mantener la compostura, pero el ánimo ha decaído. Como resume un dirigente andaluz con resignación: “Es que, ¿qué no nos afecta?”.

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