Feijóo apuesta por gobierno solitario y deja colgado a Abascal con Guardiola
El escenario político en Extremadura tras las elecciones del 21 de diciembre sigue en suspense, con el PP a la espera de que Vox defina su postura para facilitar o no la investidura de María Guardiola como presidenta de la Junta. Aunque el partido de Santiago Abascal duplicó su representación parlamentaria, pasando de 5 a 10 escaños, su apoyo no es automático. Abascal marcó ayer sus líneas rojas: no respaldará ninguna fórmula que entorpezca el "cambio" en la región ni que suponga una "traición" a sus votantes, sin aclarar exactamente qué entiende por ello. Lo que sí dejó claro es que no exige de forma explícita la cabeza de Guardiola como condición previa para negociar, algo que alivia al PP, aunque las tensiones entre ambos partidos siguen latentes.

El PP descarta ceder a presiones y defiende el mandato electoral
Desde Génova, el PP mantiene una postura firme: no permitirá que otro partido le imponga cambios en su liderazgo regional. Aseguran que el resultado electoral otorga un mandato claro a María Guardiola, quien logró 29 escaños, solo cuatro por debajo de la mayoría absoluta. Consideran "una broma" la posibilidad de que Vox exija su salida y rechazan entrar en especulaciones sobre las condiciones que pueda plantear la ultraderecha. Además, destacan que el crecimiento del PP en votos (43,18%) frente al de Vox (16,9%) debería darles la iniciativa en cualquier acuerdo. Desde la dirección nacional incluso ven paradójico que Vox, que abandonó el gobierno autónomo en su momento, ahora aspire a regresar tras haber obtenido solo cuatro puntos más de apoyo.
Un escenario de presión mutua
- El PP apuesta por un gobierno en solitario, en línea con el modelo que defiende Feijóo a nivel nacional.
- Vox insiste en que no regalará ni siquiera su abstención sin obtener concesiones claras.
- La negociación transcurre en paralelo a la precampaña en Aragón, lo que añade presión: el PP advierte que las decisiones en Extremadura podrían influir en el voto regionalista.
Abascal, por su parte, ha responsabilizado a Guardiola de haber "arrebatado el cambio" al no pactar los presupuestos y convocar elecciones anticipadas. Durante la campaña llegó a compararla con Irene Montero, lo que agravó la tensión. Sin embargo, en su última comparecencia evitó reiterar esa retórica, optando por un tono más institucional, aunque sin ceder en su exigencia de respeto a su base electoral.
Plazos ajustados y riesgo de repetición electoral
La Asamblea de Extremadura deberá constituirse antes del 20 de enero, momento en el que se conocerá si hay avances en la negociación, especialmente en torno al control de la presidencia de la cámara. A partir de entonces, el plazo para proponer un candidato a la presidencia vence el 4 de febrero, y la primera sesión de investidura no podrá celebrarse después del 19 del mismo mes. Si no hay acuerdo, comenzaría un periodo de dos meses tras el cual se convocarían nuevas elecciones, previstas para abril.
Mientras, en el PSOE regional, Miguel Ángel Gallardo presentó su dimisión como secretario general tras el descalabro electoral, aunque mantendrá su escaño en la Asamblea. El partido, que gobernó Extremadura durante 36 años, atraviesa una profunda crisis tras quedarse en apenas 21 escaños, su peor resultado histórico. Ferraz, sin embargo, insiste en que el resultado no es extrapolable al resto del país y defiende la fortaleza del partido a nivel nacional.
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