Sánchez estalla ante escándalo de Salazar y asume un error inesperado

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha reconocido por primera vez su responsabilidad personal en la gestión tardía de dos denuncias por acoso sexual presentadas contra el exdirigente del PSOE Paco Salazar. Durante un encuentro informal con periodistas en la recepción por el 47º aniversario de la Constitución, Sánchez admitió un “error” en la “velocidad de tramitación” de los casos, que permanecieron sin avances durante casi cinco meses tras su presentación en julio. Aunque el comité antiacoso del partido actúa con autonomía y aún se encuentra “en plazo” para resolver, según el protocolo interno, la demora ha generado un fuerte impacto interno y una crisis de credibilidad en un partido que se presenta como firmemente feminista.

Sánchez asume el error y defiende la autonomía del comité
Sánchez aclaró que no tuvo conocimiento directo de las denuncias hasta que fueron publicadas por medios esta semana, y subrayó que el órgano encargado de investigarlas funciona de manera “autónoma e independiente”, sin capacidad de intervención directa por parte de la dirección del partido. Dijo que el retraso obedece a la falta de “rodaje” de este comité, puesto en marcha apenas en mayo, y anunció la necesidad de reforzarlo con más recursos humanos para agilizar futuros procesos. “Ha habido un pequeño error en la velocidad de tramitación, y yo asumo el error en primera persona”, afirmó, insistiendo en que no hubo “voluntad de ocultación, ni connivencia” con Salazar.
No obstante, admitió que no se contactó con las dos mujeres denunciantes desde que presentaron sus testimonios en julio, lo que ha generado desconfianza entre las filas socialistas, especialmente entre las mujeres del partido, que ven con preocupación cómo se gestionan casos de acoso interno. Sánchez insistió en que nunca se dudó de la veracidad de los relatos: “¿Cómo íbamos a dudar si apartamos a Paco Salazar de todas sus responsabilidades?”. Tras el estallido del caso, Salazar fue cesado como secretario general de Coordinación Institucional en La Moncloa y no ocupó el cargo de número dos en la Secretaría de Organización del partido.
Presión interna y llamadas a presentar denuncia ante la Fiscalía
- Varias voces feministas dentro del PSOE han exigido que se trasladen las denuncias a la Fiscalía.
- La expresidenta del Senado y exnúmero dos del líder socialista, Rocío Monasterio, reiteró esa demanda públicamente.
- Sánchez sostuvo que legalmente corresponde a las víctimas presentar la denuncia, pero el partido debe ofrecer “todo el apoyo y ayuda necesarios”.
- En su entorno, sin embargo, hay quien apuesta por que el PSOE actúe sin esperar a que las afectadas den el paso, si se confirman los hechos.
En este sentido, fuentes próximas a la cúpula de Sánchez señalan que, si los hechos denunciados son ciertos, existen “motivos de sobra” para que el partido acuda por sí mismo al Ministerio Público, tal como permite la legislación cuando se tiene conocimiento de un delito. Aún así, se considera prioritario que el comité antiacoso emita primero su resolución, esta vez sin nuevas dilaciones.
Comparación con el caso de Torremolinos y críticas internas
El partido ha hecho un esfuerzo por diferenciar lo ocurrido con Salazar del caso del secretario general del PSOE en Torremolinos, Antonio Navarro, también acusado de acoso sexual. En ese caso, el partido sí contactó con la denunciante, la acompañó y, tras no alcanzar una resolución interna, esta decidió presentar denuncia ante la Fiscalía, lo que llevó a la suspensión automática de Navarro. Fuentes socialistas afirman que en ese proceso sí hubo seguimiento y sensibilidad, a diferencia del trato dado a las denunciantes contra Salazar, que estuvieron sin respuesta durante meses.
Internamente, la responsabilidad también ha sido objeto de debate. Algunos apuntan a Rebeca Torró, secretaria de Organización, y a María Jesús Montero, vicesecretaria general del partido, aunque desde su entorno aseguran que no defendieron a Salazar ni obstaculizaron el proceso, admitiendo solo una falta de “diligencia” y acompañamiento. Montero, según fuentes cercanas, rechaza que se le atribuya un rol de encubrimiento y considera injusto que se le asocie con una “connivencia” que no existió.
Sánchez ha intentado mitigar la crisis reconociendo el malestar, pero también destacando los avances del partido en materia feminista. “Lidero una organización feminista, que ha dado pasos de gigante. Entiendo que se nos exija al 100%, pero no vamos a aceptar lecciones de otros”, advirtió. Aunque admitió que este caso ha generado un “quebranto” interno, insistió en que el PSOE ha actuado con contundencia, aunque no con la celeridad necesaria. También aclaró que no ha mantenido contacto alguno con Salazar desde julio, ni ha intervenido para impedir que sea contratado como asesor, ya que “no se planteó”.
El episodio ha afectado a la imagen del Gobierno y del partido en un momento delicado, coincidiendo con el inicio de la campaña electoral en Extremadura. Además, ha resurgido tras otras polémicas recientes vinculadas al machismo interno, como las conversaciones de José Luis Ábalos y Koldo García sobre mujeres y los fallos en el sistema de pulseras antimaltrato. Aunque Sánchez no emitió declaraciones públicas alusivas durante un acto en Plasencia, dejó claro que “los hechos” deben ser su forma de comunicación: “Me he enterado porque se publicó”.

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