Sánchez estalla y asume el fallo con Salazar que nadie esperaba

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha reconocido por primera vez su responsabilidad personal en la gestión tardía de las dos denuncias de acoso sexual presentadas contra Paco Salazar, exdirigente del PSOE y hasta julio secretario general de Coordinación Institucional en La Moncloa. Durante una conversación informal con periodistas en el acto del 47º aniversario de la Constitución, celebrado en el Congreso, Sánchez afirmó que “nunca” se dudó de la veracidad de las acusaciones, pero admitió un “pequeño error en la velocidad de tramitación” que asume “en primera persona”.

Reconocimiento de errores en el protocolo interno
Las dos denuncias, formuladas a través del canal interno antiacoso del partido en julio, no recibieron respuesta ni siquiera mediante contacto con las afectadas durante casi cinco meses. Aunque el protocolo permite una resolución en hasta seis meses (tres prorrogables en casos de especial complejidad), Sánchez consideró que este plazo, aun estando vigente, resulta inaceptable desde el punto de vista político y ético. El líder socialista explicó que el órgano encargado de instruir los casos actúa con “autonomía e independencia”, por lo que la Ejecutiva no puede intervenir, pero señaló que esta estructura, creada apenas unos meses antes, carece de experiencia y recursos humanos suficientes para actuar con la celeridad necesaria.
Por ello, anunció la necesidad de reforzar este comité con más personal para garantizar respuestas ágiles en el futuro. “Tenemos los recursos humanos que tenemos”, reconoció, aludiendo también a otras tareas urgentes en Ferraz, como la elaboración de la documentación sobre pagos en efectivo que debe presentarse ante la Audiencia Nacional en el marco de una investigación sobre financiación irregular del partido.
Respuesta institucional y presión interna
- Sánchez insistió en que no hubo “voluntad de ocultación”, “connivencia” ni “error buscado”, a pesar del retraso.
- El presidente aseguró que él mismo no tuvo conocimiento de las denuncias hasta que fueron publicadas por elDiario.es a principios de diciembre.
- Pidió respetar la independencia del órgano investigador, aunque reconoció la necesidad de actuar con mayor diligencia.
- Lamentó el “quebranto” dentro del partido, especialmente entre las mujeres, y negó cualquier falta de compromiso con el feminismo por parte de la dirección.
A pesar de que el PSOE aún no ha decidido presentar las denuncias ante la Fiscalía, Sánchez señaló que corresponde a las víctimas tomar esa decisión. No obstante, dentro de su entorno se considera que, si los hechos son confirmados, el partido podría tener la obligación de actuar, dado que tiene conocimiento de posibles delitos. Algunos dirigentes, como la ex número dos del partido, Adela Lastra, ya han pedido que se dé ese paso.
El caso Salazar en contexto
El escándalo ha generado malestar interno en el seno del PSOE, especialmente tras otros episodios recientes que han puesto en duda el compromiso real del partido con el feminismo, como las conversaciones de José Luis Ábalos sobre mujeres prostituidas o los fallos en el sistema de pulseras antimaltrato. La cúpula reconoce internamente que no estuvo “a la altura” en este caso.
En contraste, se ha señalado el tratamiento más ágil del caso de acoso sexual contra Antonio Navarro, secretario general del PSOE en Torremolinos, donde el partido sí contactó con la denunciante, aunque esta finalmente acudió a la Justicia por recomendación del partido. En ese caso, Navarro fue suspendido automáticamente de militancia.
Respecto a posibles responsabilidades directas, se ha mencionado a Rebeca Torró, secretaria de Organización, y a María Jesús Montero, vicesecretaria general, aunque Sánchez ha insistido en que la responsabilidad última es suya, al garantizar la autonomía del órgano. También reconoció que la portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, comió con Salazar en noviembre, algo que ella ha explicado y que él ha validado como un error, sin mayores reproches.
El presidente reiteró que no ha mantenido contacto alguno con Salazar desde julio ni ha intervenido para impedir que otros lo contrataran, dado que no surgió la situación. También aseguró no haber tenido constancia previa de comportamientos machistas del exdirigente y que no llegó ninguna denuncia formal a La Moncloa antes de julio.
Este caso ha sacudido al PSOE en un momento delicado, con el arranque de la campaña electoral en Extremadura y una creciente exigencia interna por coherencia con los valores feministas que el partido dice defender. Sánchez insistió en que el PSOE ha actuado con contundencia —al apartar inmediatamente a Salazar de todos sus cargos— y rechazó lecciones de otros partidos, aunque reconoció que “la causa merecía una respuesta más rápida”.

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