Sánchez mira "a 2027 y más allá" y elude responsabilidades señalando las "malas artes" de una "oposición marrullera"
Pedro Sánchez volvió a ocupar la tribuna de la sede de la UGT en Madrid este domingo, en una intervención que buscó reforzar la cohesión interna del PSOE y proyectar su liderazgo más allá del 2027. Vestido con vaqueros pitillo y una camisa azul con un distintivo botón rojo en el pecho, el presidente del Gobierno dirigió su discurso a la Juventud Socialista, que en su 27.º Congreso eligió a Aránzazu Figueroa como la primera mujer secretaria general de su historia.
El mensaje de Sánchez se centró en tres conceptos que definió como los “mantras” de su gestión: tiempo, determinación y ganas. “España lleva ocho años avanzando”, afirmó, y enumeró logros como la reducción del paro juvenil, el impulso a la vivienda pública y la creación del bono cultural. Señaló que el proyecto socialista necesita tiempo para que las reformas echen raíces y se conviertan en sentido común de la ciudadanía.
Un discurso contra la supuesta conspiración de la derecha
Durante su intervención, Sánchez acusó a la “derecha y la ultraderecha” –representadas, según él, por Alberto Feijóo y Santiago Abascal– de intentar derribar la coalición progresista mediante una supuesta operación de lawfare. Al referirse al expresidente José María Aznar, describió al político como “un personaje que siempre se ha sobreestimado” y criticó la frase que, según él, Aznar utilizó para insinuar que el gobierno actual carece de legitimidad.
El presidente también aludió, de forma implícita, a la crisis interna del PSOE provocada por la entrada de la Unidad de Cooperación Operativa (UCO) en la sede del partido y la reciente imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. Sin nombrarlos directamente, describió a la “oposición marrullera” como una fuerza que busca “frenar o retroceder” el avance del país.
En tono más combativo, Sánchez citó el eslogan de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, asegurando que le “sobran las ganas” para seguir en La Moncloa y proclamó: “No hay mayor honor que ser presidente del mejor país del mundo”. Añadió que su agenda no termina en 2027: “Estamos construyendo la España de 2030”.
El presidente también remarcó la necesidad de “más tiempo” para que las políticas socialistas se consoliden, y reiteró que su proyecto está “para rato”, rechazando las voces dentro del propio partido que piden elecciones anticipadas o un congreso extraordinario, como la petición de Ramón Jáuregui.
Al cerrar su intervención, Sánchez se unió al canto de “La Internacional” junto a los jóvenes socialistas, levantando el puño en señal de unidad y continuidad.
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