Ganadores y perdedores de la cumbre de la OTAN en Ankara
La cumbre de la OTAN celebrada en Ankara los días 7 y 8 de julio ha concluido con la sensación de que la alianza ha superado otro escollo, aunque persisten dudas sobre su futuro. El encuentro, marcado por la presencia del expresidente estadounidense Donald Trump, se centró en reforzar el compromiso de defensa colectiva, reflejado en el artículo 5 del Tratado de Washington, y en traducir las promesas presupuestarias en inversiones concretas.

Principales resultados de la cumbre
Los aliados europeos y Canadá reiteraron que asumen una mayor carga en materia de defensa, comprometiéndose a alcanzar el 5 % del PIB en gasto militar para 2035. Algunos países bálticos ya cumplen esa meta, mientras que Polonia está a pocos puntos de lograrla. Alemania anunció una “revolución” de sus Fuerzas Armadas y la firma de un nuevo contrato de defensa con Canadá, con el objetivo de revitalizar su industria de defensa.
España, por su parte, reconoce la imposibilidad de llegar al 5 % en el plazo fijado, aunque ha incrementado su gasto de forma exponencial para mantener la capacidad disuasoria frente a una posible reducción del papel estadounidense en Europa.
Según Léna Georgeault, directora del Grupo de Estudios en Relaciones Internacionales de la Universidad Villanueva, “los compromisos de aumento del gasto empiezan a materializarse en compras conjuntas y en mecanismos que refuerzan la base industrial y tecnológica de defensa, marcando el paso de promesas presupuestarias a un horizonte de inversión más estable”.
En la agenda de seguridad, la cumbre subrayó la creciente amenaza de ataques híbridos de Rusia, aunque no se profundizó en respuestas concretas. La alianza sigue considerando a Moscú su principal riesgo a largo plazo.
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, buscó posicionar a Turquía como un pilar europeo dentro de la OTAN, a pesar de las fricciones derivadas de su exclusión de iniciativas como SAFE. La visita de Trump estuvo motivada por la “buena química” que ambos líderes afirman compartir, pese a las críticas del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu.
Turquía mantuvo su relación con Irán sin despertar la ira de Trump, quien advirtió a Erdogan que no alineara sus fuerzas con el régimen ayatolá. La venta de F‑35 a Ankara sigue sin contar con el visto bueno definitivo, aunque Trump se mostró dispuesto a aprobarla, mientras Israel se opone firmemente. En cambio, Washington levantó las sanciones impuestas a Turquía por la adquisición del sistema antiaéreo ruso S‑400.
En el frente de Oriente Medio, la declaración de la cumbre incluyó una alusión a Irán, reiterando la postura de la OTAN contra un Irán nuclear. Durante la reunión, Trump interrumpió la tregua anunciada en el conflicto de Ormuz con nuevos bombardeos y criticó la falta de apoyo de aliados como Alemania, Francia, Italia, Reino Unido y España.
Ucrania estuvo representada por su presidente, Volodímir Zelenski, quien recibió la promesa de 70 mil millones de euros en equipamiento, asistencia y formación para 2026, con la intención de mantener niveles equivalentes en 2027. Zelenski mostró satisfacción tras su encuentro con Trump, quien insinuó la posibilidad de que Ucrania fabrique misiles interceptores Patriot para contrarrestar los ataques balísticos rusos. No obstante, la propuesta aún no ha sido concretada ni aprobada por los fabricantes.
Trump volvió a plantear el control estadounidense sobre Groenlandia, territorio autónomo bajo soberanía danesa, argumentando su importancia estratégica frente a supuestas presencias chinas y rusas en el Ártico. La propuesta carece de fundamento militar y, según la Constitución estadounidense, sólo el Congreso podría autorizar una acción de este tipo.
España fue señalada nuevamente por Trump por su bajo gasto en defensa, con amenazas de cortar relaciones comerciales. A diferencia de otras críticas, el canciller alemán Friedrich Merz defendió el esfuerzo del Gobierno español por cumplir sus compromisos con la alianza.
Finalmente, la cumbre abrió la discusión sobre la posibilidad de prescindir de las reuniones anuales de la OTAN para limitar las oportunidades que Trump tiene de desestabilizar la unidad aliada. Según fuentes de Bloomberg, el próximo encuentro podría celebrarse en Albania, aunque aún no se ha fijado una fecha.
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