El BCE elevará los tipos al 2,5%: ¿última subida o nueva escalada?

El Banco Central Europeo (BCE) se acerca a decidir el aumento de tipos que anunciará en la reunión de este jueves. El mercado ya anticipa un alza de 25 puntos básicos, lo que llevaría el tipo de interés de la facilidad de depósito al 2,5 %. Sin embargo, la verdadera incógnita no es el incremento en sí, sino el rumbo que tomará la política monetaria después de esta medida. Los inversores se preguntan si septiembre marcará la última subida de este ciclo o si Fráncfort decidirá iniciar una nueva fase de endurecimiento tras la primera alza en tres años, efectuada en junio.

El escenario que enfrenta el organismo presidido por Christine Lagarde es complejo. La economía de la eurozona muestra una resistencia mayor de lo previsto y la inflación general ha vuelto a repuntar, impulsada principalmente por el encarecimiento del petróleo y del gas. Por su parte, la inflación subyacente sigue moderándose, las presiones salariales están contenidas y, según los analistas, aún no se observan efectos generalizados del shock energético en forma de una aceleración significativa de salarios y precios en otros sectores.

Perspectivas de los analistas

La mayoría de los expertos coinciden en que el BCE elevará los tipos en un cuarto de punto. Felix Feather, economista de Aberdeen, considera la subida “prácticamente garantizada” y señala que el verdadero punto de atención será el tono que la presidenta Lagarde adopte en la rueda de prensa posterior, que determinará si el movimiento se presenta como parte de un ciclo prolongado de endurecimiento o como una medida flexible que deja abiertas opciones para futuras decisiones.

Vanguard comparte esta visión. Josefina Rodríguez anticipa una subida al 2,5 % y espera que las nuevas previsiones del BCE reflejen una actividad económica más robusta de lo anticipado, una inflación ligeramente más moderada a corto plazo y un perfil de precios más persistente a medio plazo, debido al aumento de los costes energéticos. Por su parte, Gregor Kapferer, director de deuda y mercados de Vontobel, asigna una probabilidad cercana al 99 % a la subida, lo que indica que el alza ya está prácticamente incorporada en los precios del mercado.

La energía se ha convertido en el principal riesgo para la política monetaria. La reactivación de tensiones entre Estados Unidos e Irán ha elevado nuevamente los precios del petróleo y del gas europeo; el Brent ronda los 100 dólares por barril y el gas supera los 70 euros por megavatio hora. Como consecuencia, la inflación de la eurozona alcanzó el 3,3 % interanual en agosto, y el panorama para los próximos meses sigue abierto.

Roman Ziruk, jefe de Estrategia FX en Ebury, reconoce que el BCE tiene argumentos suficientes para subir los tipos en septiembre, aunque no para iniciar una escalada mucho mayor. La inflación subyacente continúa moderándose y todavía no se observan efectos de segunda ronda significativos. Kapferer coincide en que aproximadamente el 90 % del impulso inflacionista de este año proviene del suministro energético; si este factor no se traslada a la inflación subyacente, los salarios o las expectativas, será difícil justificar nuevas subidas. Un tipo por encima del 2,5 % situaría la política monetaria en un terreno claramente restrictivo para combatir un shock de oferta, donde las herramientas del BCE son limitadas.

Puntos Clave
  • El BCE probablemente aumentará los tipos en 25 puntos básicos, situando la facilidad de depósito en el 2,5 %
  • Se desconoce si este ajuste será la última subida del ciclo actual o el inicio de una nueva fase de endurecimiento monetario
  • La economía de la eurozona muestra mayor resistencia de lo previsto y la inflación general ha repuntado por el encarecimiento del petróleo y del gas, aunque la inflación subyacente sigue moderándose y las presiones salariales están conten

Con estos elementos, la hipótesis de que septiembre sea la última subida del ciclo es la más extendida entre los analistas. Vanguard la considera su previsión central, aunque reconoce que el umbral para nuevas medidas de endurecimiento sigue siendo bajo. Si los precios de la energía permanecen elevados o la inflación vuelve a ganar impulso, el BCE podría retomar las subidas antes de fin de año.

Ebury, por su parte, considera excesivamente agresivas las expectativas del mercado que anticipan otra subida en diciembre y una adicional en el primer trimestre. “Esperamos que septiembre sea la última subida de este ciclo”, afirma Ziruk. Vontobel mantiene una postura similar, cambiando su escenario sólo si repuntara la inflación subyacente o los salarios, o si el BCE revisara al alza sus previsiones de inflación subyacente para 2027.

Sin embargo, no todos comparten una visión tan pesimista. Martin Wolburg, economista senior de Generali Investments, señala que la persistencia de los riesgos energéticos y la fortaleza de la demanda hacen plausible un endurecimiento adicional. La economía de la eurozona creció un 0,4 % en el segundo trimestre y los indicadores de confianza y actividad han mejorado, lo que permite al BCE actuar sin temor inmediato a provocar una desaceleración brusca.

François Rimeu, estratega senior de Crédit Mutuel, también mantiene abierta la posibilidad de nuevas subidas por encima del 2,5 % si el banco central considera necesario llevar la política monetaria a un nivel más restrictivo para contener los riesgos inflacionistas.

En cualquier caso, los expertos coinciden en que Lagarde intentará mantener todas las opciones abiertas, subrayando que las decisiones dependerán de los datos y se tomarán reunión a reunión. Los ojos estarán puestos en las próximas previsiones económicas: se espera una revisión al alza del crecimiento para 2026 y 2027, después de una primera mitad del año más sólida de lo previsto; mientras que la inflación podría moderarse a corto plazo, pero mostrar mayor persistencia a medio plazo por el impacto de la energía.

Para los hogares, una nueva subida de tipos encarecería el crédito, afectando especialmente a los que tienen hipotecas a tipo variable. El Euríbor ya refleja expectativas más restrictivas que antes del conflicto en Oriente Próximo, y también podrían elevarse los costes de los nuevos préstamos personales y la financiación empresarial. Por otro lado, los ahorradores podrían beneficiarse de una mayor remuneración de depósitos y productos de renta fija, aunque la transmisión de las subidas a estos instrumentos depende de la entidad financiera.

El objetivo del BCE sigue siendo enfriar la demanda y evitar que la inflación se consolide. El desafío es que, cuando la raíz de la inflación está en la energía, subir los tipos no reduce directamente el precio del petróleo o del gas; más bien, disminuye el consumo y la inversión para contener las presiones sobre los precios.

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Carlos Mendoza Vargas Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con pasantías en medios internacionales como BBC Mundo. Especializado en periodismo de investigación y análisis político.

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