El descuento al diésel se agota en una semana y amenaza con subir 24 céntimos en octubre si no se prorroga
La medida que activó la cláusula el paso día 1, que acumuló otros 10 céntimos de descuento a los ya aplicados en agosto sobre el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos (IEH) al diésel, logrando una rebaja total de 20 céntimos, apenas ha durado una semana. En ocho días el mercado internacional ha “comido” prácticamente ese alivio: hasta el martes el ahorro real en el gasóleo se reducía a un céntimo por litro y, en muchas estaciones, resultaba casi imperceptible. En el caso de la gasolina, la primera semana de septiembre mostró un aumento medio de ocho céntimos por litro.

Lo más preocupante es que la cotización de los combustibles en los mercados internacionales sigue al alza sin señales de retroceso. Las dificultades de refino provocadas por la guerra en Irán están incidiendo de forma decisiva en el precio del diésel, que roza ya máximos históricos.
Desglose de los precios y de los descuentos
El plan del Gobierno para la desescalada de las ayudas a los carburantes preveía eliminar, a finales de este mes, todas las rebajas. A la supresión del descuento del IVA aprobada a finales de junio se sumó el calendario de desescalada del descuento de 20 céntimos, que se había venido aplicando al IEH desde marzo. Según el programa, en octubre se acabarían todas las medidas de descuento, lo que implicaría un incremento inmediato de 24 céntimos por litro de diésel al recuperarse plenamente tanto el IEH como el IVA.
Con los precios de los surtidores ya disparados, el Ejecutivo deberá decidir si mantiene o elimina las medidas adoptadas tras el inicio de la crisis provocada por el conflicto en el Golfo.
Hasta el martes, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) situaba el precio medio del diésel, con el descuento aplicado, en 1,816 euros por litro. Sin este descuento, los casi 18 millones de conductores de vehículos diésel pagarían hoy 2,01 euros por litro. En gasolina, el precio ha subido 8,1 céntimos por litro en los ocho días transcurridos, lo que encarece el llenado de un depósito en unos 4,1 euros de media, mientras que el gasóleo apenas ha aumentado 0,5 euros a pesar del descuento adicional de 10 céntimos respecto a agosto.
Las previsiones a corto plazo no auguran una caída de los precios. «Si de aquí al 1 de octubre no se aprueban nuevas medidas, el impuesto al diésel volverá a subir esos 20 céntimos más el IVA, unos 24 céntimos por litro», advierte Nacho Rabán, director general de la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES). Añade que «en los mercados internacionales estamos en máximos históricos de cotización del diésel, algo que no ocurrió ni en la crisis de 2008 ni tras el inicio de la guerra en Ucrania; ningún evento ha impulsado tanto la cotización del diésel».
La guerra en Irán ha tenido efectos muy importantes en la capacidad de refino mundial. Numerosas refinerías se han visto afectadas, reduciendo la oferta de diésel y disparando su precio a un ritmo superior al de la gasolina. Según datos del sector, en el último año el diésel se ha encarecido alrededor de un 108 % frente al 47 % de la gasolina, y la tendencia a corto plazo no muestra señales de relajarse.
Causas de la escasez y del alza de precios

- Ataques a refinerías en el Golfo y en Rusia vinculados a la guerra en Ucrania.
- Prohibición de exportaciones de productos petrolíferos impuesta por Rusia.
- Recortes de producción aplicados por importantes productores como India y China.
- Pérdida aproximada del 20 % de la capacidad de refino en Europa en los últimos quince años.
En España, las nueve refinerías modernas permiten mantener un nivel de suministro relativamente sólido, pero no bastan para contrarrestar el alza de los precios.
La volatilidad del mercado se ha intensificado desde finales de agosto, cuando, tras el fracaso del acuerdo de paz de junio, la inestabilidad volvió gradualmente al Golfo y se reanudaron los ataques en la zona. Los recientes enfrentamientos entre EE. UU. e Irán han elevado de nuevo la tensión en los mercados. El precio del crudo Brent alcanzó este martes los 100 dólares por barril, con un incremento del 25 % en el último mes (de 79 dólares el 6 de agosto a 99 dólares recientemente). En el gas natural, la situación es similar: el índice TTF, referencia europea, pasó de 52,8 USD/MWh el 8 de septiembre a casi 74 USD/MWh.
La Agrupación Española de Vendedores Operadores Empresarios de Carburantes y Combustibles (AEVECAR) también se muestra pesimista respecto a una posible rebaja de precios a corto plazo. «Si no estamos en máximos, estaremos muy cerca. Creemos que los descuentos a los profesionales habrá que mantenerlos, pero los del ciudadano común quizás no se puedan sostener. Todo tiene un límite y quizá no sea viable subvencionar continuamente a los particulares. Pocos países siguen manteniendo estos descuentos y no sé si nosotros nos lo podemos permitir», declaró a El Independiente Víctor García Nebreda, secretario general de AEVECAR.
García Nebreda subraya que este nivel de precios afecta negativamente a las estaciones de servicio, reduciendo sus ventas e ingresos: «Ahora ganamos menos, aunque la gente crea lo contrario. Compramos a precios que varían hora a hora, aplicamos nuestro margen, pero si vendemos menos… la gente está ahora mucho más atenta al céntimo». Además, el número de estaciones ha crecido considerablemente, alcanzando cerca de 13 000, lo que ha diluido la rentabilidad: «No tiene sentido tener casi 13 000 gasolineras, casi tantas como Francia y solo unas pocas menos que Alemania. Con 10 000 estaríamos cubiertos. El parque de coches ha aumentado, sí, pero también el número de estaciones».
Según datos de AEVECAR, antes se vendían en promedio unos 2,6 millones de litros al año por estación; hoy esa cifra se ha reducido a alrededor de 1,7 millones, y cada vez más locales no llegan ni al millón de litros, lo que hace imposible mantener la viabilidad del negocio.
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