El sueño de Alsina: "Me estaba llamando el Papa para decirme que todo bien"
Una noche el autor relata un sueño que combina la salud personal, la autoridad papal y la política española de forma inusitada. En el relato, el propio Papa llama para confirmar que una intervención médica ha sido exitosa: “El nódulo ya está extirpado, el maligno ya está fuera; ahora encaro con ánimo el postoperatorio”. El llamado se produce bajo la figura de un supuesto “León XIV”, que, aunque no corresponde a un pontífice real, simboliza la autoridad eclesiástica en el sueño.
El cruce entre lo espiritual y la arena política
En la conversación onírica, el autor menciona a Patxi López, a quien se le atribuye la condena de leyes que él consideraría inmorales, y a Yolanda Díaz, a quien se le pregunta sobre la relación entre la defensa del Papa Francisco y temas como el aborto, el matrimonio igualitario y la eutanasia. La respuesta de Díaz, aludiendo a su origen gallego y a la afinidad con los argentinos, sirve de pretexto para reflexionar sobre la polarización política y la tendencia de algunos actores a oscilar entre extremos ideológicos.
El relato también incluye la figura de un independentista catalán de izquierdas que se convierte en españolista de derechas, con una trayectoria que pasa por la prensa y la predicción de profecías apocalípticas. Esta transformación se describe como un “cambio de vientos” influenciado por la política de Isabel Diaz‑Ayuso, resaltando la volatilidad de los posicionamientos en el panorama político.
Otro elemento recurrente es el espirómetro, un aparato para medir la capacidad pulmonar. En el sueño, el autor pide a un personaje llamado Pombo que proporcione el dispositivo, y se remite a una explicación etimológica ofrecida por Elena Herráiz. La anécdota se mezcla con una referencia a una tertulia del pasado donde “reventaron los espirómetros”, lo que añade un tono de humor y crítica a los debates públicos.
El autor critica la costumbre de ciertos comentaristas de “soltar gases” mientras opinan, sugiriendo que la falta de claridad entre opinión y “ventosidad” deteriora el ambiente de debate. Advierte que, en períodos electorales, la “campaña electoral” intensifica estas dinámicas, y propone que se midan las “fuerzas ventosas” de ambas partes antes de emitir juicios.
En el contexto de la campaña electoral, el autor describe una cuenta regresiva marcada con un rotulador rojo, señalando la resignación de la izquierda frente a la derecha, que se percibe como más agresiva. Se menciona a la “vicepresidenta segunda” y su posible transición a organismos internacionales, planteando la pregunta de quién recordará a figuras como Ximo Cabrera, Montón o Iceta después de su salida de la escena pública.
La narración incluye también a Toni Comín, quien supuestamente regresaría a España “a pie”. El autor recuerda una entrevista donde Comín se autodefine como politólogo, y comenta su intención de caminar por la Junquera, aunque la distancia sea limitada. Esta expectativa se contrasta con la decepción del autor al imaginar al político recorriendo Europa con alpargatas.
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