Qué es Starshield, la versión militar de Starlink, y qué consecuencias tiene para Ucrania que Trump lo limite
Desde las primeras horas del miércoles, el ejército ucraniano detectó restricciones en el uso de Starshield, la versión militar del sistema satelital Starlink, herramienta clave para contrarrestar los ataques con misiles y drones rusos. Ante esta situación, los diplomáticos ucranianos en Washington se movilizaron rápidamente para presionar a los congresistas favorables a la causa de Kiev, aunque desconocían la causa exacta de la limitación y temían lo peor.

Reacciones y acusaciones entre líderes
El anuncio sorprendió al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, durante una visita a Londres donde se reunió con el primer ministro británico, Andy Burnham, firme defensor de la causa ucraniana. En un tono de desesperación, Zelenski acusó a Donald Trump de traición. Ese mismo jueves, Trump respondió a través de su cuenta en Truth Social, calificando a Zelenski de “desagraciado” y cuestionando la ayuda estadounidense a Ucrania, aunque los números citados no coincidían. Según Trump, EE. UU. habría aportado 350.000 millones de dólares, de los cuales 132.000 millones serían en armas y préstamos, mientras que la Unión Europea habría contribuido con el doble de esa cifra.
Las refinerías rusas también aparecen en la agenda de Kiev. Ante la continuidad de los ataques rusos a la infraestructura energética ucraniana, Zelenski anunció que Ucrania volverá a considerar como objetivo a las refinerías rusas, reactivando una propuesta previamente descartada. Trump, por su parte, volvió a culpar a Ucrania y a su presidente, argumentando que la “tregua energética” que había promovido es un espejismo.
El presidente ruso, en respuesta, ha intensificado sus esfuerzos por dañar a la población civil y dividir a los aliados de Ucrania. Según fuentes, la postura de Trump facilita la estrategia rusa, aunque también se sospecha de intereses ocultos en la trastienda diplomática.
La posible ruptura entre Trump y Zelenski podría acarrear graves consecuencias, incrementando el número de víctimas en Ucrania. En Washington, algunos republicanos que apoyan a Ucrania buscan recomponer la situación, mientras que en Europa se intentan mover fichas para reducir la tensión sin ceder ante la presión estadounidense. Recientemente, los asesores de Trump, Jared Kushner y Steve Witkoff, propusieron descongelar 100.000 millones de dólares en activos rusos y destinarlos a un fondo controlado por Washington; la propuesta fue rechazada por los europeos.
En este contexto, el futuro de Starshield resulta decisivo. Se trata de una unidad de negocio de SpaceX que desarrolla sistemas satelitales militares e de inteligencia para el Pentágono. Aunque el servicio es independiente del Starlink comercial, la distinción a veces es difusa. Elon Musk, a través de su cuenta en X, señaló que cualquier limitación a Starshield proviene de decisiones del Pentágono y, en última instancia, del presidente estadounidense.
El asesor de la Presidencia ucraniana en materia de drones, Serguï Beskrestnov, explicó que las terminales de Starlink utilizadas por el ejército ucraniano dejaron de funcionar cuando los drones que las emplean superaron las 160 km/h (100 mph). El sistema, fabricado por SpaceX y gestionado por el Pentágono, sirve como guía a bordo para los drones.
La restricción ha generado dos efectos inmediatos: la mayoría de los drones ucranianos que operan detrás de las líneas del frente quedaron inoperativos, y el desempeño de los sistemas de defensa aérea ucranianos, que impiden los bombardeos rusos sobre Kiev, se vio obstaculizado.
Ucrania depende de Starlink/Starshield para dirigir drones de medio alcance hacia sus objetivos, constituyendo una capacidad ofensiva esencial. Los drones rusos Shahed, que vuelan a velocidades cercanas a 200 mph, ahora resultan más difíciles de interceptar, pues la restricción impide que los drones ucranianos los persigan eficazmente. No obstante, los ataques ucranianos de largo alcance contra refinerías rusas, realizados en los últimos meses, no emplean este sistema.
El ministro de Asuntos Exteriores de Polonia, Radosław Sikorski, cuestionó a Elon Musk si estaba “haciendo política” con Starlink en Ucrania tras conocerse las limitaciones. Polonia ha asumido los costos de la suscripción ucraniana a Starlink.
Los países europeos siguen apoyando a Ucrania, pero la dependencia de la tecnología satelital estadounidense para comunicaciones y alertas de misiles queda al descubierto. Las alternativas europeas, como las ofrecidas por el operador de satélites Eutelsat, no están adaptadas a las exigencias de un conflicto armado, pues su tecnología resulta obsoleta para usos militares.
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