El Gobierno no moviliza con la vivienda y perdería en las generales 3,4 millones de votos de 2023

Las seis últimas encuestas públicas realizadas tras la convocatoria anticipada de elecciones generales el 29 de noviembre no evidencian un aumento de la movilización del bloque progresista. Los índices de indecisión, abstención y los flujos de voto hacia otras formaciones se mantienen estables respecto a las semanas y meses anteriores. En la media de escaños atribuidos, el PSOE se sitúa por debajo de los 110, con ligeras variaciones de uno o dos escaños en algunos estudios; Sumar sigue sin superar la barrera de los diez escaños, y Podemos alcanza como máximo de dos a tres diputados.

Contexto de los sondeos

Según la media de los estudios de Sigma Dos (El Mundo), GESOP (El Periódico), Sociométrica (El Español), 40dB (Grupo Prisa), Target Point (El Debate) y el CIS, el bloque de la izquierda se ubica a un tercio por debajo de los sufragios obtenidos en las elecciones generales del 23‑J 2023. Un 69 % de los electores progresistas que se inclinan por estas fuerzas permanecería dentro del bloque, alternando entre PSOE, Sumar y Podemos, mientras que el 31 % consideraría otras opciones.

Este escenario implicaría una pérdida de 3,44 millones de votos respecto a 2023. Los votos actuales de 7,82 millones (PSOE) y 3,04 millones (Sumar) suman 10,8 millones; con la reducción esperada, el bloque llegaría a 7,42 millones.

El propio PSOE, a principios de mes, consideró oportuno adelantar las elecciones para evitar que la agenda se saturara de otros asuntos. La polémica generada por los decretos de vivienda, el desahucio de la fallecida Maricarmen Abascal y la presión popular en la calle impulsaron al presidente Pedro Sánchez a activar la fecha electoral. Tras su anuncio, los decretos fueron aprobados nuevamente en Consejo de Ministros y remitidos a la Diputación Permanente, donde se espera su convalidación con la colaboración del PNV.

Sin embargo, el pronóstico no se refleja plenamente en la intención de voto. El descontento social se ha generalizado y el debate público se ha intensificado. Sánchez afrontará la primera huelga general de su mandato, prevista antes del inicio de la campaña, en defensa de la vivienda y como respuesta al rechazo a los decretos de la oposición. Paralelamente, se registra una creciente tensión en torno a la educación y otros servicios públicos.

Expertos demoscópicos, entre ellos Iván Redondo, exjefe de gabinete de Sánchez, anticipan cambios en las próximas semanas y en los estudios electorales a medida que se acerque la campaña. La desmovilización de la acampada de la Puerta del Sol, que pasó de estar organizada por el Sindicato de Inquilinos a convertirse en un asentamiento que también demanda la defensa de Palestina y cuestiones de seguridad y salud, refleja una diversificación de las protestas.

En el plano de la oposición, el debate sobre la sostenibilidad de las pensiones, planteado involuntariamente por el PP, ha favorecido la crítica de la izquierda. Al mismo tiempo, la inmigración y la crisis de Ceuta, abordadas por PP y Vox, junto con la presión sobre la vivienda, complican la capacidad del PSOE para activar su electorado y otorgan a la derecha una mayor libertad de maniobra.

Puntos Clave
  • Las últimas encuestas muestran que el bloque progresista no ha aumentado su movilización y mantiene niveles de indecisión y abstención similares a los de 2023
  • El PSOE se sitúa por debajo de los 110 escaños en la media de los sondeos, mientras Sumar no supera la barrera de los diez escaños y Podemos apenas alcanza dos o tres diputados
  • Se estima una pérdida de 3,44 millones de votos respecto a las elecciones de 2023, pasando de 10,8 millones a 7,42 millones en el bloque progresista
  • El anuncio de adelanto electoral por parte de Pedro Sánchez, motivado por la polémica de los decretos de vivienda y el caso Maricarmen Abascal, no se ha traducido en un aumento de la intención de voto.

El bloque progresista también ha sido sacudido por dos escándalos internos:

  • Montserrat Minguez, portavoz nacional de los socialistas, dimitió tras verse envuelta en la polémica por el patrimonio inmobiliario de su pareja (30 viviendas, algunas de lujo) y por supuestamente apoyar planes urbanísticos que le favorecían durante su etapa como concejala en Lleida.
  • Óscar López, ministro de Transformación Digital y Función Pública y candidato a la presidencia de la Comunidad MRID, fue señalado por la actuación de MUFACE en el caso de un inquilino desalojado. López defiende que la gestión se ajustó a los criterios jurídicos y niega haber dado instrucciones personales.

Los índices de retención de voto del PSOE oscilan entre el 63 % y el 71 % según los sondeos de 2024. En mayo‑junio, el líder socialista superó los 70 puntos de confianza en estudios del CIS; sin embargo, el centro de estudios dirigido por José Félix Tezanos sitúa la retención en un 63,7 %.

En cuanto a Sumar (actualmente Frente Amplio), la media indica que 4 de cada 10 votantes repetirían su apoyo, 2‑3 pasarían a Podemos, alrededor del 10 % se desplazaría al PSOE y el resto buscaría alternativas. Por su parte, la derecha muestra mayor estabilidad: Feijóo retiene en promedio el 71 % de sus votos y Santiago Abascal el 81 % (con un pico del 92 % según 40dB). Se estima que entre el 88 % y el 90 % del voto de 2023 del bloque de derecha se mantendrá.

Los indecisos representan una pieza clave. La media revela un 12,8 % de indecisos entre los votantes de Sumar (aprox. 390 000) y un 12,4 % entre los del PSOE (aprox. 970 000), lo que equivale a 1,35 millones de los 3,44 millones de papeletas que se perderían. La derecha podría captar el 7,5 % de los votantes socialistas de 2023 (unos 600 000) y el 4,5 % de los de Sumar (aprox. 137 000).

En relación con los abstencionistas, tres sondeos (Sociométrica, Sigma Dos y CIS) coinciden en que alrededor del 11 % de los 12,5 millones de abstencionistas de 2023 pasarían a votar por Sánchez, mientras que el Frente Amplio obtendría aproximadamente un 1,5 % (187 000 votos) y Podemos un 1 % adicional. Con estos flujos, la diferencia se reduciría a medio millón de votos menos, sin contar otras posibles incorporaciones.

El CIS, en enero de 2024, estimó que un 12 % y un 1,8 % de los abstencionistas pasarían a votar al PSOE y a Sumar, respectivamente. Aun con un incremento de la participación, los datos apuntan a trasvases similares hacia PP y Vox, con Abascal ligeramente por encima. Los jóvenes votantes también se inclinan mayoritariamente al bloque de derecha, lo que dificulta que la izquierda convierta el mismo número de votos en escaños.

El sondeo de 40dB minimiza los nuevos apoyos de abstencionistas al PSOE (menos del 1 %) y duplica la cifra para el Frente Amplio (413 000). En el mejor de los casos, la izquierda reduciría sus pérdidas de 3,44 millones a 1,9 millones de votos, aunque la fragmentación interna del bloque progresista complica aún más la proyección electoral.

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Carlos Mendoza Vargas Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con pasantías en medios internacionales como BBC Mundo. Especializado en periodismo de investigación y análisis político.

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