La infiltración silenciosa del Tren de Aragua en España: el grupo criminal que ha puesto en jaque a Latinoamérica quiere asentarse en Europa
El grupo criminal venezolano conocido como el Tren de Aragua, una de las organizaciones más peligrosas de Latinoamérica, ha consolidado una red que se extiende desde su origen en la prisión de Tocorón, al norte de Venezuela, hasta Estados Unidos, Chile y, recientemente, Europa. La puerta de entrada más lógica al continente europeo es España, donde la policía ya ha desarticulado algunas células aisladas, pero los especialistas advierten que la expansión del grupo está lejos de detenerse.

España como nuevo foco de expansión
Rolnar Sanabria, exfiscal especializado en la lucha contra la delincuencia organizada en la frontera colombo‑venezolana, ha seguido de cerca la evolución del Tren de Aragua. Después de abandonar Venezuela en 2017 y establecerse en Estados Unidos, Sanabria ha colaborado con la ONU y dirige el Latino Institute of Security Efficiency, una consultora de inteligencia criminal. Según sus observaciones, los patrones de actividad que se gestaron en EE. UU. hace unos años ya están empezando a reproducirse en territorio español.
En España, la presencia del Tren de Aragua se encuentra en una fase incipiente. Hasta la fecha, los hechos delictivos detectados se limitan a hurtos, robos en residencias de alto nivel y sustracción de vehículos. Sin embargo, Sanabria subraya que el país reúne condiciones ideales para convertirse en el “destino predilecto” de la organización, ya que la diáspora venezolana es la mayor de Europa y sus migrantes pueden entrar sin necesidad de visado, únicamente con pasaporte.
Esta facilidad de ingreso y la magnitud de la comunidad venezolana permiten a los miembros del Tren de Aragua camuflarse entre la población civil. Además, las autoridades españolas enfrentan dificultades para verificar los antecedentes penales de los sospechosos, ya que el certificado de antecedentes venezolano solo incluye condenas firmes y, en un sistema judicial en crisis, muchas investigaciones quedan sin cierre cuando los implicados huyen del país. La corrupción interna en Venezuela, según fuentes de Sanabria, permite a algunos delincuentes “borrar” sus expedientes mediante sobornos.
Células autónomas y diversificación del delito
- En el verano de 2023, EE. UU. eliminó al líder del grupo, Héctor Rustherford Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”.
- A pesar de su muerte, la estructura del Tren de Aragua no se ha debilitado, pues opera mediante células independientes que adaptan su liderazgo de forma dinámica.
- El portafolio delictivo abarca ciberdelincuencia, estafas y fraudes bancarios, secuestros, homicidios, narcotráfico y robos con violencia.
- Cuando las fuerzas policiales de países como EE. UU., Chile o Colombia presionan a estas células, la organización busca expandirse a territorios donde la persecución especializada es limitada, como ocurre en España.
- Los miembros del Tren de Aragua no presentan tatuajes distintivos, lo que dificulta su identificación frente a otras bandas como la Mara Salvatrucha.
Trata de personas y explotación sexual
Hasta ahora, los operativos policiales en España no han vinculado a los detenidos con el tráfico de personas, pero Sanabria asegura haber recabado testimonios que indican la existencia de una red de trata. Según sus fuentes, el proceso comienza en barrios vulnerables de Latinoamérica, donde la organización atrae a mujeres ofreciendo el pago del billete de avión. Tras la llegada a España, las víctimas son sometidas a exámenes médicos y “clasificadas” según sus características físicas.
Una vez en territorio español, las mujeres son obligadas a ejercer la prostitución bajo un esquema de explotación extrema. La banda les impone deudas de varios miles de euros y las obliga a prestar múltiples servicios diarios, destinando la mayor parte de sus ingresos a la organización. El silencio de las víctimas se asegura mediante amenazas dirigidas a sus familiares en Venezuela.
Estas mujeres son frecuentemente retenidas en pisos y trasladadas entre distintas ciudades españolas y otros destinos europeos, lo que sitúa a España como uno de los principales puntos de tránsito de víctimas de trata en el continente.
Recomendaciones para una política preventiva
Sanabria plantea la necesidad de pasar de una política reactiva a una preventiva. Propone la creación de una unidad policial especializada que colabore con expertos y funcionarios extranjeros con décadas de experiencia en la lucha contra el crimen organizado venezolano. Un cuerpo de este tipo permitiría desarticular las redes antes de que logren consolidarse en territorio español.
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