30 horas con los jóvenes para ver al papa: sofocos y una siesta en plena Cibeles que no impidió ni el ruido de los helicópteros
Una multitud de jóvenes y familias católicas se desplazó a la capital para recibir al Papa León XIV, pese al calor agobiante y a la falta de instalaciones recreativas abiertas. La jornada comenzó a las siete de la mañana del sábado, cuando los miembros de la Parroquia de Santo Cristo de la Misericordia, situada en Boadilla del Monte, abordaron un autobús que los llevó al Colegio Nuestra Señora del Buen Consejo. Allí se reunieron con aproximadamente 2 000 jóvenes de la diócesis de Getafe, todos expectantes ante la llegada del pontífice.

Con la celebración de la Santa Misa a las diez y media, el Papa ya había aterrizado en Madrid y la euforia se hizo notar en los cantos de los fieles, mientras el vicario José María Avendaño anunciaba la presencia del Santo Padre, cuyo paso por España se producía por primera vez en quince años.
Desarrollo de los actos
Tras la Misa, el grupo se dirigió a la zona de la Castellana, realizando una breve pausa para hidratarse y descansar en un parque cercano. A mediodía, miles de peregrinos avanzaron en fila bajo el sol, con abanicos y protector solar como principales aliados, hasta alcanzar la plaza destinada al encuentro con el Papa. Allí, se escuchó un rosario acompañado de canciones como “Servus Marie”, que recordó a los fieles el motivo de la reunión.
El papamóvil llegó poco después, y la multitud, que superó la mitad de millón de personas, vitoreó con entusiasmo. Los helicópteros sobrevolaron la zona, mientras los feligreses coreaban consignas como “¡Esta es la juventud del Papa!” y “¡Viva Cristo Rey!”. Las primeras palabras del pontífice se retrasaron, lo que puso a prueba la paciencia de los asistentes, pero finalmente el Papa León XIV saludó a los presentes y dio inicio a su mensaje.
El punto culminante de la vigilia fue la exposición del Santísimo Sacramento, que generó un profundo silencio entre los jóvenes, quienes, de rodillas, ofrecieron sus oraciones. La atmósfera quedó marcada por la serenidad y la emotividad, acompañada de la canción “Tú eres el único Rey”, que cerró la celebración con un sentido de unidad y devoción.
Tras la vigilia, los jóvenes de la parroquia regresaron al colegio agustino en la calle Pre Damián, donde pasaron la noche en sacos de dormir. A la madrugada, la energía se mantuvo alta, y al día siguiente se prepararon para asistir a la misa del Corpus Christi en la Plaza de Cibeles.
El evento de la tarde fue histórico: la primera celebración del Corpus Christi a la que asistió un Papa fuera de Italia. La misa se centró en la comunión y la renovación de la fe en España, un país con una larga tradición de santos y mártires. Después del canto y la comunión, se realizó la procesión del Corpus Christi, consolidando a Madrid como escenario de un momento singular en la historia de la Iglesia.
El Papa León XIV concluyó su visita resaltando la importancia de la esperanza y la fe, dejando a los jóvenes con la sensación de haber sido parte de un acontecimiento memorable que quedará registrado en la memoria colectiva del país.
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