Alsina advierte a Sánchez de que debe asumir como propio el resultado de Montero en las elecciones andaluzas: "No puedes salir huyendo"
En los archivos de la historia local de Mrid se conserva una curiosa anécdota de la guerra civil española. El obispo de la diócesis, sin mover un dedo, observaba mientras el alcalde, Alberto Alcocer, empuñaba una piqueta de albañil para derribar el tabique que ocultaba la caja de plata que contenía los supuestos restos de San Isidro y de Santa María de la Cabeza. El 13 de mayo de 1939, en presencia de autoridades eclesiásticas y de varios prebostes del bando vencedor, se abrió la caja y se proclamó la “salvación” de los santos, lo que provocó una oleada de milagros atribuidos a la intervención divina.
Escenario político en Andalucía a la luz de la campaña electoral
En el día de hoy, la capital del Reino se levanta con la celebración de su patrón, mientras la campaña electoral se aproxima al último tramo antes del voto en Andalucía. El Gobierno de España, liderado por Pedro Sánchez, enfrenta una jornada decisiva: la última semana de campaña antes de que los andaluces acudan a las urnas para evaluar el desempeño del ejecutivo regional.
María Jesús Montero, vicepresidenta del Gobierno y presidenta de la Junta de Andalucía, es el centro del debate. La oposición y los analistas políticos señalan que la estrategia del PSOE ha consistido en presentar a Montero como la garante de los servicios públicos y en criticar la gestión de la derecha autonómica, encabezada por Juan Manuel Moreno. Sin embargo, la presión aumenta sobre Sánchez, quien ha delegado gran parte de la campaña a Montero y ha utilizado las ruedas de prensa del Consejo de Ministros para atacar a dirigentes de la oposición, como Isabel Diaz‑Ayuso y Alberto Núñez Feijóo.
El crítico político Alberto Alsina ha subrayado que este tipo de “auto‑halago” y confrontación entre la Moncloa y los gobiernos autonómicos convierte al Gobierno central en un actor electoral, vulnerándolo a un escrutinio directo en las elecciones autonómicas. Según Alsina, Sánchez debería asumir la responsabilidad del resultado en Andalucía, en lugar de evadirlo.
El escenario electoral se perfila con la siguiente distribución de escaños: el Partido Popular de Moreno podría mantener su mayoría, mientras que el PSOE, con el apoyo de Unidas Por España, aspira a conservar los escasos treinta escaños que obtuvo en la última legislatura. En caso de una derrota, el PSOE quedaría relegado a la oposición en la región, una posición que no ha experimentado a nivel nacional desde que perdió la mayoría absoluta en 2019.
El contraste histórico entre la fe popular en los milagros y la “fe” política en la campaña electoral subraya la importancia de la percepción pública. Los votantes andaluces decidirán si la gestión de Montero y la defensa de los servicios públicos son suficientes para mantener el poder o si la derecha consolidará su dominio en la comunidad.
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