Año 3.507 d.C. en el estudio de Alsina - El programa que pudo haber sido - Más de uno
En el año 3500 d.C., la Tierra ha experimentado una elevación de temperaturas sin precedentes, hasta el punto de que las reservas de agua de todo el planeta se han evaporado por completo. Ante este escenario catastrófico, el único refugio donde aún se conserva el frío se encuentra en el estudio principal de la emisora Onda Cero, ubicado en un enclave subterráneo que ha logrado aislarse del calor extremo.

El estudio de Carlos Alsina: un oasis helado en medio del desierto térmico
El renombrado locutor Carlos Alsina, conocido por su larga trayectoria en la radio, permanece en condiciones de congelación dentro de este recinto, manteniendo la transmisión de programas que ahora son el último vínculo cultural entre la humanidad y su pasado. El estudio, equipado con tecnología de refrigeración de última generación, funciona como un bastión de la memoria colectiva, albergando archivos sonoros y programas emblemáticos que siguen resonando en una población que lucha por sobrevivir.
Entre los contenidos que se siguen emitiendo se encuentran “La brújula”, un programa que ofrece orientación y reflexión en tiempos de incertidumbre, y “Julia en la Onda”, una serie que combina narrativas personales con análisis de la situación global. Estas emisiones no solo entretienen, sino que también sirven como apoyo emocional y guía para los escasos grupos humanos que aún se encuentran en la superficie.
Para facilitar el acceso a esta información, la emisora ha lanzado una aplicación móvil que permite a los usuarios descargar los programas y mantenerse informados sobre los últimos desarrollos tecnológicos y de supervivencia. La app, disponible sin costo, se ha convertido en una herramienta esencial para la comunidad, garantizando que el legado de Onda Cero continúe vivo incluso cuando el mundo exterior se ha vuelto inhóspito.
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