Cómo 'sobrevivir' a la astenia primaveral: "Es como si nuestro cuerpo despertara de la hibernación"
Según la Sociedad Española de Médicos de Familia y de Atención Primaria (SEMFyAP), aproximadamente cuatro de cada diez españoles pueden experimentar lo que se conoce como astenia primaveral. Se trata de un trastorno leve asociado al cambio de estación, que se manifiesta con cansancio, apatía y dificultades para mantener el ritmo cotidiano.
La astenia se define como una “sensación subjetiva de debilidad, de fatiga física y psíquica”, y puede ir acompañada de problemas de concentración, pérdida de memoria, dolor de cabeza o alteraciones del sueño. Aunque es una causa frecuente de consultas, no se considera una enfermedad y, por tanto, no constituye un diagnóstico médico formal, según explica Julio Maset, médico de la farmacéutica Cinfa. No existe evidencia concluyente que vincule de forma directa estos síntomas con la primavera; se entiende más bien como una respuesta adaptativa del organismo a mayor exposición a la luz, al cambio al horario de verano y al aumento de las temperaturas.
Recomendaciones para afrontar la astenia primaveral
El cuadro es transitorio y suele resolverse en pocos días, aunque la intensidad puede variar. Si los síntomas persisten, conviene descartar otras causas médicas.
Hábitos de estilo de vida

- Adoptar una alimentación equilibrada y variada, reduciendo azúcares y grasas refinadas y aumentando el consumo de frutas y verduras.
- Mantener horarios regulares de comida y sueño, evitando cenas abundantes y muy cercanas a la hora de acostarse.
- Incluir en la dieta alimentos ricos en triptófano —precursor de serotonina y melatonina— como el salmón, los huevos, los lácteos y las legumbres.
- Hidratarse adecuadamente y moderar el consumo de cafeína.
- Evitar el tabaco y el consumo excesivo de alcohol.
- Realizar actividad física regular, lo que favorece la liberación de endorfinas y mejora el estado de ánimo.
En la mayoría de los casos, la recuperación se produce sin necesidad de intervención médica, a medida que el organismo se adapta al nuevo ciclo de luz y temperatura. No obstante, si la fatiga y los demás síntomas se prolongan o empeoran, es recomendable acudir al médico para descartar otras patologías subyacentes.
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