Cuáles son los acuerdos que firmó Sánchez en Argelia antes de la crisis de Ceuta
Durante la última década la relación entre España y Argelia se ha convertido en una de las más delicadas de la política exterior española, no solo por el suministro energético, sino también por la influencia del Magreb en la seguridad, la inmigración, el comercio y la diplomacia del sur de Europa. En este contexto, el acercamiento que el presidente Pedro Sánchez ha intensificado con Argelia forma parte de una estrategia más amplia de reposicionamiento de España en África y en el Mediterráneo, justo cuando las tensiones con Marruecos se han ido acentuando.

El proyecto no es improvisado. En 2021 Sánchez ya había presentado la idea de transformar la presente década en la “década de España en África”, con una agenda que abarcaba seguridad, migración ordenada, transición ecológica e impulso económico. Esa línea estratégica se reforzó con la publicación en 2024 de la Estrategia España‑África 2025‑2028, que sitúa al continente como una prioridad para la diplomacia española.
Acuerdos concretos
En el marco de esa estrategia, Argelia se ha colocado como una pieza central. Más allá de ser un socio energético, el país magrebí es clave para la estabilidad del Mediterráneo occidental. La visita de Sánchez a Argel en julio, a menos de un mes de su anuncio, sirvió para cerrar la crisis diplomática iniciada en 2022 y para pactar una ampliación del suministro de gas a través del gasoducto Medgaz, con miras a contratos plurianuales y a la cooperación en hidrógeno verde y energías renovables.
- Incremento del suministro de gas: ampliación de los volúmenes enviados por Argelia mediante el gasoducto Medgaz.
- Contratos plurianuales: establecimiento de acuerdos a medio y largo plazo que garantizan la seguridad energética española.
- Cooperación en hidrógeno verde: desarrollo conjunto de proyectos de hidrógeno renovable y apoyo a la descarbonización europea.
- Vínculos comerciales ampliados: impulso de intercambios en sectores no energéticos, reforzando la relación bilateral.
- Diálogo político de alto nivel: reactivación del canal diplomático entre el presidente Sánchez y el presidente argelino Abdelmadjid Tebboune.
Estos pactos responden a una lógica clara: España busca diversificar y asegurar sus suministros energéticos, mientras que Argelia pretende recuperar peso político y económico en Europa después del enfriamiento de sus relaciones bilaterales. Los memorandos energéticos y el restablecimiento del diálogo al más alto nivel son, por tanto, una forma de recomponer una relación dañada y proteger intereses mutuos.
El componente energético es, sin duda, el más tangible. El memorando firmado en julio amplía los volúmenes de gas enviados por Argelia y refuerza a España como una puerta de entrada energética para el resto del continente europeo. Además, se estableció una hoja de ruta para la cooperación en la transición verde, con especial énfasis en el desarrollo del hidrógeno renovable y la consecución de los objetivos de descarbonización de la Unión Europea.
Para España, garantizar este flujo de gas significa estabilizar la industria, los hogares y la planificación energética a medio plazo. Para Argelia, representa la recuperación de una posición privilegiada en el mercado europeo y una herramienta para reducir el riesgo de nuevas tensiones en una región caracterizada por su volatilidad.
El acercamiento a Argelia también se inscribe en un tablero más amplio que incluye la relación con Marruecos y la crisis de Ceuta. La presión migratoria en el estrecho y los episodios de tensión en Ceuta han puesto de relieve la interconexión entre diplomacia, seguridad y política migratoria. En este escenario, los movimientos de España en el Magreb son interpretados también bajo la óptica marroquí. Por ello, la reactivación del canal político con Tebboune no solo tiene un sentido bilateral, sino que forma parte de una jugada regional cuyo objetivo es equilibrar la relación con Argelia y, al mismo tiempo, mantener una cooperación funcional con Marruecos.
En resumen, lo acordado entre Sánchez y el gobierno argelino no se trata de un único convenio aislado, sino de un paquete de entendimientos que combina energía, comercio, diplomacia y proyección estratégica. Esa complejidad explica por qué Argelia ocupa un lugar tan destacado en la agenda exterior del presidente español.
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