De tener 300 euros en el bolsillo a cantar para María Corina: la increíble historia de Domingo Ondiz
Mientras la dirigente opositaria María Corina Machado pronunciaba su discurso ante miles de personas en la Puerta del Sol el pasado sábado, un joven venezolano llamado Domingo Ondiz subió al escenario acompañado de su madre, Mirem, para interpretar varias canciones compuestas por ella.

Domingo nació en 1993 en la ciudad caribeña de Maracaibo. Desde niño estuvo inmerso en la mezcla de influencias afro, indígena y estadounidense que caracteriza la escena musical de su tierra. Creció escuchando a su madre, fotógrafa, y a su padre, profesor universitario, crear y comentar ideas en un ambiente bohemio que nunca le escatimó recursos ni cariño.
De la Universidad a la emigración
Apasionado por la física y la historia, inicialmente estudió periodismo, pero nunca pudo culminar la carrera porque la crisis y las protestas universitarias interrumpían constantemente sus intentos de entregar la tesis. Fue testigo de los cambios que vivió Venezuela desde la llegada de Hugo Chávez al poder, cuando tenía siete años, hasta la escalada de la violencia y la represión que marcó los años posteriores.
Durante la etapa universitaria, se adentró en la fotografía y documentó las manifestaciones estudiantiles que recorrían las calles de Maracaibo. Su trabajo no fue bien visto por el gobierno chavista: “Me fueron a buscar a casa, me monitorizaron y me intervinieron el teléfono”. Ante la intensificación de la represión, decidió alejarse de la política, aunque el régimen siguió vigilándolo.
En 2017, la situación empeoró al punto de que niños comían residuos en la calle frente a su hogar. Saturado, empacó sus pertenencias y emigró a España, siguiendo los pasos de su abuelo, quien había huido del país tras la Guerra Civil.
Su primer destino fue Málaga, donde retomó la música. Un amigo le recomendó trasladarse a Madrid, ciudad a la que llegó con 300 euros y un colchón inflable prestado por un conocido. Con su guitarra, empezó a tocar en el Parque del Retiro, donde conoció al también joven músico Roy Borland. Juntos participaron en el programa “La Voz”, lo que les dio una importante proyección.
La llegada de la pandemia de COVID‑19 supuso un duro revés: “cayimos en pico”. Para no “prostituir” su arte, Domingo asumió trabajos temporales como camarero, recepcionista y, actualmente, como vendedor en una tienda especializada en productos de CBD.
Mientras María Corina Machado dirigía su alocución, Domingo atendía a los asistentes detrás del mostrador. “Así es la vida”, comenta, agradecido por haber podido subir al escenario y compartir su música.
Frente a la multitud, él y su madre interpretaron varias piezas que, aunque nacen de la tragedia venezolana, llevan un sello personal. “Era importante cantarlas allí, porque estamos rescatando el país que queremos y soñamos con devolverle la esperanza”, explica Mirem.
El dúo llegó a participar en el acto de la líder oposita gracias a una ONG que brinda refugio a venezolanos en España. Durante la pandemia, la organización facilitó el traslado de Mirem a Madrid para que pudiera recibir tratamiento contra el cáncer; su padre, Mauricio, la acompañó.
Domingo rechaza la etiqueta de “pobre venezolano”. Se describe a sí mismo como un “luchador” y afirma que su trayectoria es una “fuerza hermosa” que le impulsa a seguir adelante. Aunque aún no ha podido conversar cara a cara con María Corina Machado, su único deseo es que ella cumpla sus objetivos, pues “entonces yo estaré tranquilo”.
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