Del encierro a la Sagrada Familia: descubre las impactantes fotos del papa León XIV en Barcelona
Tras la multitudinaria vigilia de oración en Montjuïc, el papa León XIV prosigue este miércoles su estancia en Cataluña con una intensa segunda jornada de alto contenido social y simbólico. La mañana comenzó con una visita penitenciaria a la cárcel de Brians 1, en Sant Esteve Sesrovires, donde fue recibido por 80 internos antes de trasladarse a la Abadía de Montserrat.

En la montaña sagrada, el pontífice presidió el rezo del Santo Rosario acompañado de los cantos de la histórica escolanía de Montserrat. Por la tarde, la agenda papal retomó su enfoque social en la Iglesia de San Agustín, en el barrio del Raval, donde sostuvo un encuentro con personas vulnerables y entidades asistenciales.
Agenda del Papa en Barcelona
Como cierre histórico de su visita a Cataluña y coincidido con el centenario de la muerte de Antoni Gaudí, el pontífice recorrió el centro de la ciudad en papamóvil hasta la Sagrada Familia. Ante unas 8 000 personas —entre las que se esperaba la presencia de los Reyes de España, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de la Generalitat, Salvador Illa—, celebró una misa solemne y bendijo la Torre de Jesucristo, la más alta del templo. El acto concluyó con un espectacular espectáculo lumínico en homenaje al arquitecto modernista.
El martes, después de un paso multitudinario de tres días por Montjuïc, el papa aterrizó al mediodía en el aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona‑El Prat y, desde allí, se trasladó directamente al corazón de la capital catalana. Unas 6 000 personas abarrotaron desde primera hora la Plaza Nova y las calles adyacentes a la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia. Durante el rezo de la Sexta Hora, ante la curia diocesana y los voluntarios, León XIV pronunció una homilía de fuerte contenido social y eclesiástico, alternando castellano y catalán, y recordó que Barcelona, como «Cap i casal de Catalunya», tiene la responsabilidad histórica de convertirse en «constructora de unidad».
Fiel a su estilo directo, el papa rompió el protocolo en dos ocasiones al término de los actos litúrgicos. En primer lugar, salió a pie a la plaza de la catedral y saludó a los feligreses con un cercano «Bon dia i bona hora, germans i germanes». Media hora después, volvió a sorprender a la multitud al asomarse al balcón del Palau Episcopal junto al cardenal Omella.
Ya por la tarde, el Palau Episcopal fue escenario de la audiencia privada de León XIV con el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, constituyendo el principal encuentro institucional de la jornada. Posteriormente, el foco se desplazó al Estadio Olímpico de Montjuïc, donde el papa presidió una vigilia de oración ante unas 60 000 personas.
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