"El problema de base es la escasez de recursos": expertos debaten en Onda Cero sobre OnlyFans y su impacto en la sociedad
OnlyFans, la plataforma de suscripción británica fundada en 2016, ha cobrado gran notoriedad tras la pandemia al permitir a los creadores monetizar directamente su contenido. Aunque admite cualquier tipo de material, su modelo de negocio y unas normas relativamente laxas han favorecido que la mayor parte del contenido sea de carácter sexual o incluso pornográfico.
Para publicar, los usuarios deben presentar un documento de identidad, una fotografía y una cuenta bancaria, y los suscriptores —obligatoriamente mayores de 18 años— pagan una cuota mensual. Actualmente la plataforma cuenta con más de cuatro millones de creadores y alrededor de 400 millones de seguidores. OnlyFans retiene el 20 % de los ingresos, mientras que el 80 % restante corresponde al creador.
Datos y polémicas alrededor de OnlyFans
El acceso a OnlyFans está bloqueado en varios países, entre ellos China. Un informe de la Federación de Mujeres Jóvenes revela que más del 97 % de los creadores son mujeres y que el perfil típico de usuario es masculino, con edades entre 25 y 44 años. El mismo estudio advierte de la existencia de una red de proxenetismo que recluta a jóvenes, lo que ha sido calificado como “prostitución digital”.
En el programa “Por fin”, el periodista Andrés Moraleda explicó el origen de la aplicación y su explosión durante la crisis sanitaria. El debate continuó con la participación del periodista Jorge Dioni, la psicóloga y sexóloga Silvia Sanz y la doctora Andrea Corrales, experta en Industrias de la Comunicación y Culturales.
Dioni describió a OnlyFans como la manifestación del deseo de trabajar sin jefes ni horarios, donde “el cuerpo se convierte en el producto”. Sin embargo, rechazó el término prostitución por considerarlo un juicio moral complejo. Por su parte, Sanz destacó la diferencia entre el porno tradicional y la propuesta de OnlyFans, que combina la venta de contenido erótico con una interacción más cercana entre creador y suscriptor, creando una “ilusión de intimidad” que se intensificó durante la pandemia.
Corrales, que también participó en el intercambio con el presentador Jaime Cantizano, sostuvo que el debate no debería centrarse en la moralidad del contenido, sino en que OnlyFans, al igual que otras plataformas, está “capitalizando el trabajo y la explotación de la gente”. Señaló que la “plataformización y uberización del trabajo”, similar a la de servicios de mensajería como Glovo, está redefiniendo las relaciones laborales. Cantizano cuestionó la disparidad de género, preguntando si no resultaba sospechoso que el 97 % de los creadores fueran mujeres y la mayoría de los usuarios hombres.
Corrales respondió que esa desigualdad no es accidental, sino un reflejo del patriarcado y de una demanda sexualmente desequilibrada, donde las mujeres carecen de acceso equitativo tanto al deseo como a los recursos económicos. “El problema no es si las mujeres pueden o no desnudarse, sino la escasez de recursos que las lleva a depender de suscriptores, likes y mensajes”, afirmó.
El informe de la Federación de Mujeres Jóvenes también subraya la necesidad de distinguir entre la “libertad de elección” y la “ausencia de alternativas”. Según la psicóloga Sanz, cuando la decisión de crear contenido en OnlyFans nace de una necesidad económica, pueden aparecer ansiedad, agotamiento y una presión constante por mantener a los seguidores.
En 2021, la propia plataforma anunció la intención de prohibir el contenido sexual explícito tras la presión de entidades bancarias y financieras que la financiaban. Sin embargo, esa medida fue revertida y OnlyFans mantuvo su política actual.
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