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La Comisión Europea anunció que en septiembre presentará un nuevo reglamento destinado a priorizar los productos y servicios “Made in Europe” en las compras públicas. El texto abarcará sectores estratégicos como energía, salud, agua, transporte y bienes de doble uso, y se traducirá en una inversión equivalente al 15 % del Producto Interior Bruto de la Unión, es decir, alrededor de 3,2 billones de euros.

Este impulso se sitúa en un contexto global en el que otras potencias también han adoptado medidas de preferencia nacional: Canadá, Australia, cuya participación en ofertas extranjeras ronda el 10 %; Estados Unidos, que para 2029 exigirá que el 75 % de los componentes de la defensa provengan de origen nacional; y los mercados emergentes de India y China.

La UE y el marco multilateral

China no forma parte del Acuerdo sobre Contratación Pública de la Organización Mundial del Comercio (GPA) y, en abril de 2024, Bruselas abrió una investigación por presunta discriminación contra empresas europeas en licitaciones chinas de material sanitario. La Comisión, por su parte, concluyó la investigación el 19 de junio de 2025 y adoptó una medida mediante el Instrumento de Contratación Internacional que excluye a operadores chinos de licitaciones europeas de dispositivos médicos superiores a cinco millones de euros y limita la proporción de componentes chinos al 50 % en los contratos afectados.

Puntos Clave
  • La Comisión Europea presentará en septiembre un reglamento para priorizar productos y servicios “Made in Europe” en las compras públicas, abarcando sectores estratégicos como energía, salud, agua, transporte y bienes de doble uso y representando una inversión equivalente al 15 % del PIB de la UE (≈ 3,2 billones €).
  • Se adoptó una medida que excluye a operadores chinos de licitaciones europeas de dispositivos médicos superiores a 5 millones € y limita la proporción de componentes chinos al 50 % en los contratos afectados, tras una investigación concluida el 19 de junio de 2025.
  • Expertos advierten que la preferencia nacional podría encarecer los contratos entre un 15 % y un 50 %, proponiendo pasar de “Made in Europe” a “Made with Europe” para mitigar costes y fomentar colaboraciones.
  • La iniciativa se enmarca en una tendencia global de políticas de preferencia nacional, con ejemplos como Canadá, Australia, EE. UU. (exigiendo 75 % de componentes de defensa locales para 2029) e India y China, mientras la UE no forma parte del Acuerdo de Contratación Pública de la O

Expertos en comercio y política industrial han matizado la medida. Judith Arnal advierte que las preferencias nacionales pueden encarecer los contratos entre un 15 % y un 50 % y propone pasar de “Made in Europe” a “Made with Europe”. Bernard Hoekman señala el elevado coste de grandes infraestructuras, aunque considera que el impacto real será limitado porque gran parte de los contratos ya se adjudican a empresas nacionales. Ignacio García‑Bercero, el más crítico, cuestiona la coherencia con el principio de reciprocidad si la UE se aleja de sus compromisos internacionales.

El titular que acompañó la noticia —“La UE se suma a la ola proteccionista”— simplifica la realidad al equiparar la reciente normativa con medidas proteccionistas de décadas pasadas. La diferencia radica, entre otros aspectos, en que China presentó su primera solicitud de adhesión al GPA el 28 de diciembre de 2007 y, hasta la fecha, sigue fuera del acuerdo.

En términos de comercio, las cifras de 2025 muestran un desequilibrio significativo: la UE importó de China 559.400 millones de euros y exportó 199.600 millones, lo que genera un déficit de 359.800 millones. Desde 2015, las importaciones chinas a la UE han crecido un 89 %, mientras que las exportaciones europeas sólo un 37 %.

El debate sobre la efectividad y la compatibilidad de la medida con las normas multilaterales sigue abierto. Lo que queda claro es que la UE está intentando equilibrar la defensa de su mercado interno con la necesidad de mantener la competitividad y el cumplimiento de sus compromisos internacionales.

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Carlos Mendoza Vargas Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con pasantías en medios internacionales como BBC Mundo. Especializado en periodismo de investigación y análisis político.

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