Dos senadores exigen a EEUU frenar la compra de Webster por el Banco Santander porque España no es un "aliado confiable"
Los senadores estadounidenses Bernie Moreno y Tim Sheehy, ambos miembros del Partido Republicano y aliados del expresidente Donald Trump, han solicitado a las autoridades regulatorias y supervisoras de EE. UU que impidan la adquisición de la empresa británica Webster por parte del Banco Santander. Su principal argumento se basa en una profunda desconfianza hacia España, a la que acusan de no ser siempre un “aliado fiable” para los intereses estadounidenses.
En una carta dirigida a la Reserva Federal, al Departamento de Justicia, a la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC) y a la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC), los legisladores alertan sobre los riesgos estratégicos de la operación. Según ellos, en el actual entorno geopolítico, transferir el control de decisiones de crédito, datos y depósitos al mayor banco español requiere un escrutinio regulatorio exhaustivo que proteja las prioridades de seguridad de Estados Unidos.
Argumentos y alegaciones de los senadores
Para sustentar sus sospechas, Moreno y Sheehy citan un artículo del Financial Times publicado hace dos años, en el que se señalaba que Irán habría utilizado cuentas del Banco Santander para eludir sanciones internacionales. Ante esas acusaciones, la entidad española ha defendido su postura, asegurando que cumple estrictamente con todas las sanciones impuestas al país.
Las críticas de los legisladores no se limitan al ámbito bancario; también acusan a España de ser uno de los principales centros de actividades de blanqueo de capitales y de facilitar la entrada de drogas a Europa. Estas graves afirmaciones aparecen en la carta sin acompañarse de datos o pruebas que las respalden.
Los senadores afirman que, si fondos iraníes lograron trasladarse a través de cuentas en el Reino Unido, las autoridades estadounidenses deben investigar con urgencia la seguridad de las operaciones actuales y futuras de Santander, especialmente en una entidad fusionada que albergaría importantes depósitos estadounidenses. Exigen garantías totales de que la gobernanza, los controles técnicos y la cultura de cumplimiento del banco operen bajo los “estándares más altos posibles”.
A pesar de la presión política, el proceso empresarial avanza. En febrero se anunció la compra de Webster por un valor de 12.200 millones de dólares (aproximadamente 10.500 millones de euros). La expectativa es que la adquisición se concrete en el segundo semestre del año, y los equipos de integración de Santander y Webster comenzaron a reunirse esta semana para preparar el primer día legal de la absorción.
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