El Consejo Extraordinario de la Magia y la Ilusión se reúne en "Por Fin" para despedir a Juan Tamariz
Un día después del fallecimiento del ilusionista Juan Tamariz, el programa «Por Fin» transformó su estudio en un punto de encuentro para la comunidad mágica. Isabel Lobo reunió a destacados magos, amigos, discípulos y representantes de nuevas generaciones en un Consejo Extraordinario de la Magia y la Ilusión, donde se recordó a un hombre que, según quedó reflejado en todas las intervenciones, convirtió la magia en profesión, forma de relación y, sobre todo, en una manera de mirar la vida.
Entre los invitados confirmados estaban Mago More, Luis Piedrahita, Mariano Torrente, Mago Yunke, Jorge Blass, Mago Migue y Anthony Blake. La mesa de debate se amplió con otras voces vinculadas a la trayectoria y al legado de Tamariz, como Rafael Benatar, Ricardo Sánchez, Pablo Costas y Juan Pablo Sánchez.
Testimonios que resaltan el impacto de Tamariz
Mago More describió la magnitud de la despedida: el tanatorio se convirtió en un congreso de magia por la cantidad de profesionales que acudieron, y las redes sociales mostraron un movimiento similar entre magos de todo el mundo.
Mago Migue recordó una relación más personal: conocía a Tamariz desde los 12 años y lo consideraba un “pre”. Su influencia fue, para él, tanto técnica como formativa en el plano personal.
Mago Yunke destacó la generosidad del maestro, quien compartía conocimientos y consejos, considerando a todos los presentes como sus alumnos.
Jorge Blass relató una cena en la que, a pesar de las dificultades físicas que ya le aquejaban, Tamariz sacó una baraja y realizó trucos, demostrando que “Juan era magia”. También recordó los veranos en Cádiz y la forma peculiar de Tamariz de encontrar restaurantes antes de que existieran los GPS, convirtiendo cada trayecto en un juego.
Luis Piedrahita quiso alejarse de una despedida exclusivamente triste. Señaló que, de preguntar a Tamariz cómo quería ser recordado, habría respondido con alegría, magia y la capacidad de hacer feliz a la gente. Mencionó las dos coronas presentes en el tanatorio: una con “Magia, amor y alegría” y otra con la frase característica del maestro, “Esto es para divertirse”.
Mago More sintetizó la filosofía de Tamariz en cinco palabras: “magia, amor, humor, paz y libertad”. Añadió que, para el maestro, la palabra “imposible” nunca era un punto final, sino el punto de partida para buscar una solución.
Anthony Blake cerró su intervención con la reflexión de que una persona permanece mientras haya quien la recuerde.
El homenaje también mostró que Tamariz siguió trabajando hasta el final. Mago More contó que, semanas antes de su fallecimiento, Tamariz estaba en la residencia con un juego sin resolver y, lejos de alejarse, ofreció varias ideas para desbloquearlo. Incluso discutieron durante horas un espectáculo que rendiría tributo al propio Tamariz; al final, el maestro señaló que el violín del montaje estaba desafinado, una observación típica de su rigurosidad.
Para Piedrahita, Tamariz era “el genio y poeta de lo imposible”. Su influencia no se limitó a desarrollar técnicas extraordinarias, sino a enseñar a pensar de otra manera, sembrando esperanza en la magia: la creencia de que algo maravilloso puede suceder en el futuro.
Rafael Benatar recordó su amistad con el maestro, iniciada a través de los libros de Tamariz y consolidada con colaboraciones, incluida la traducción al inglés de sus obras. Destacó las noches de magia en la casa del ilusionista, donde cualquier conversación podía convertirse en una sesión improvisada.
Ricardo Sánchez relató que la noticia de la muerte le llegó mientras releía un libro de Tamariz. Su tienda, vinculada a Juan Antón, compañero de los inicios de Tamariz, ahora lleva la responsabilidad de continuar una tradición que ha pasado por varias generaciones.
Pablo Costas, conocido en internet como @Magicoster, representó a la generación digital que difunde la magia a través de nuevas tecnologías. Señaló que la influencia de Tamariz en la cartomagia y la magia de cerca sigue viajando de los libros a las redes.
Mariano Torrente subrayó la dimensión oculta del legado: los miles de aficionados que, gracias a los libros y enseñanzas de Tamariz, practican la magia en casa, con amigos o familiares, sin necesidad de ser profesionales.
Jorge Blass recordó que los libros de Tamariz han sido traducidos a más de 17 idiomas, lo que garantiza que su obra siga llegando a nuevos lectores y futuros magos en lugares donde nunca actuó en persona. Jandro comparó a Tamariz con Leonardo da Vinci por la cantidad de ideas, técnicas y conceptos que seguía desarrollando, incluso menciona que, poco antes de morir, trabajaba en siete libros más.
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