El Ejército cojea en sus reservas de artillería mientras los planes de desconexión militar con Israel "siguen sin estar claros"
En menos de dos semanas se cumplirán tres años del 7 de octubre de 2023, fecha en la que Hamás lanzó su ataque contra Israel. La respuesta militar del gobierno de Benjamin Netanyahu generó un amplio debate internacional, y España, que ha asumido un papel destacado en la defensa de la causa palestina, se convirtió en uno de los primeros países en aplicar un embargo directo de armas contra Israel.

El embargo se materializó legalmente mediante un Real Decreto‑ley aprobado en septiembre de 2025, y, de facto, el Ejecutivo español declaró que no autorizaría ninguna nueva venta de armamento a Israel desde el 7‑O. Esta medida provocó la cancelación unilateral de un programa de defensa clave: el sistema PULS, una artillería de lanzamiento múltiple de cohetes (MRL) desarrollada por Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) y Rheinmetall Expal Munitions, cuyo contrato ascendía a 697,5 millones de euros.
Repercusiones del embargo en el programa PULS
Con la suspensión del proyecto, el IIEE (Instituto Internacional de Estudios Estratégicos), destacado think‑tank británico, señaló en su informe «La defensa de Europa en una nueva era» que “los planes de España al respecto siguen sin estar claros”. El estudio advierte que, si España mantuviera su objetivo de desarrollar una línea nacional de producción de MRL, para 2030 podría contar con hasta cinco líneas de producción de cohetes en el marco de la OTAN.
El IIEE también denuncia que el embargo ha dejado la iniciativa española de artillería de cohetes en una situación de incertidumbre, coincidendo con una contracción sostenida de los inventarios de combate desde 2011. Mientras los países del norte y del este de Europa han iniciado rearmamientos masivos, España ha registrado recortes continuos en sus capacidades terrestres.
Entre 2011 y 2026, las Fuerzas Armadas españolas han experimentado una notable disminución en sus recursos terrestres, siguiendo la tendencia general de desarme europeo posterior a la Guerra Fría. Según datos del IISS, los recortes se concentran en tres áreas fundamentales:
- Carros de combate principales (MBT): reducción del 37,2 % en el número de unidades, lo que ha colocado a la flota española por debajo de sus niveles históricos, pese a la prioridad de modernización cualitativa sobre la cantidad.
- Artillería y sistemas de cohetes: descenso del 49,8 % en el inventario, limitando la capacidad de fuego terrestre y la profundidad operativa del Ejército.
- Personal activo de las fuerzas terrestres: disminución del 9,4 % en el periodo analizado, en contraste con la expansión masiva de efectivos observada en países del flanco oriental como Polonia y las naciones bálticas.
Estos datos reflejan una brecha creciente entre la estrategia de rearmamiento de algunos aliados europeos y la política de reducción de recursos militares que ha adoptado España durante la última década.
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