El Frente Amplio y la profecía de Victoria Prego

En los últimos años el electorado que se identifica con la corriente que se autodenomina “la izquierda a la izquierda del PSOE” ha mostrado una notable dificultad para reconocer la continuidad ideológica de los partidos que integra, lo que ha propiciado la proliferación de nuevas marcas que pretenden agrupar a toda la izquierda bajo un mismo paraguas. Cada vez que una de estas marcas pierde fuerza, se crea una nueva intentando reemplazarla, mientras la anterior queda relegada a la condición de simple partido dentro del nuevo proyecto.

Esta dinámica se remonta a la fundación de Izquierda Unida (IU) en 1986. Sus fundadores defendían que IU no era simplemente una “marca blanca” del Partido Comunista de España (PCE), sino un movimiento social amplio que aglutinaba a todas las sensibilidades progresistas, con el PCE como uno más de sus componentes. Sin embargo, la aparición de Podemos en 2014 alteró el panorama.

En las elecciones generales de diciembre de 2015, Alberto Garzón intentó lanzar la marca “Unidos Popular” con la idea de crear un proyecto integrador de todas las izquierdas, presentando a IU como “un partido más” dentro de ese esquema. Al mismo tiempo, Podemos se promocionó como un gran movimiento ciudadano surgido desde las bases populares, más allá de la lógica de partido tradicional.

Posteriormente, la coalición Unidas Podemos surgió como un pacto entre Pablo Iglesias y Alberto Garzón, describiéndose como un acuerdo entre sectores sociales y no como una simple coalición de partidos. En esa misma línea, la plataforma Sumar, lanzada en 2023, se presentó como un amplio acuerdo ciudadano entre diferentes fuerzas de izquierda, insistiendo en que no constituía un partido sino una gran unión de sectores sociales.

Puntos Clave
  • La izquierda española ha mostrado una creciente incapacidad para reconocer la continuidad ideológica de sus partidos, lo que ha generado una sucesión constante de nuevas marcas que pretenden aglutinar a todas las sensibilidades progresistas bajo un mismo paraguas
  • Desde su fundación en 1986, Izquierda Unida se presentó como un movimiento amplio que incluía al PCE como uno de sus componentes, marcando el inicio de la estrategia

El nuevo proyecto “Frente Amplio” y el papel de Ada Colau

De cara a las elecciones de 2026, la izquierda está configurando una nueva marca denominada “Frente Amplio”, cuyo objetivo es volver a agrupar a la ciudadanía progresista bajo un mismo signo. En este contexto, la candidatura de Ada Colau ha generado polémica. En las elecciones municipales de Barcelona de 2023, la lista encabezada por Colau quedó seis puntos por debajo del resultado que le había permitido llegar a la alcaldía en 2015, lo que plantea dudas sobre su idoneidad como cabeza de lista para unas elecciones presidenciales.

La tradición política suele favorecer a candidatos que hayan ganado en sus respectivas circunscripciones locales antes de asumir un papel nacional; ejemplos recientes incluyen a Anguita, que tras triunfar en Córdoba se presentó al Congreso, y a Fausto Fernández, que tras ganar en Rivas accedió a la Asamblea. La decisión de presentar a Colau, tras una derrota en Barcelona, ha sido comparada con la figura del “líder de la Unión Popular” de la película “La vida de Brian”.

En 2015, la cofundadora del periódico El Independiente, Victoria Prego, pronosticó que Podemos no tendría futuro a largo plazo y que, una vez desaparecido, la izquierda tendría que “resucitar” a IU para acoger a los supervivientes del nuevo movimiento. Prego sostuvo que el proyecto de Podemos se desvanecería y que su única salida sería integrarse en la “verdadera izquierda”, es decir, IU.

Más recientemente, Pablo Iglesias declaró en televisión que Izquierda Unida deberá abrir sus puertas a candidaturas conjuntas más allá de la Comunidad de Madrid y Barcelona, insinuando que la intención es permitir la presencia de miembros de Podemos en todas las listas que se presenten bajo la nueva configuración de “Frente Amplio”. Esta intervención ha sido interpretada como una petición encubierta para que IU facilite la incorporación de ex‑podistas a su estructura.

En resumen, la izquierda española parece estar inmersa en un proceso continuo de reconfiguración de marcas y alianzas, con la esperanza de crear un proyecto capaz de unificar a todas las sensibilidades progresistas bajo un mismo signo electoral, mientras debate la idoneidad de sus liderazgos y la viabilidad de sus estrategias a medio y largo plazo.

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Carlos Mendoza Vargas Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con pasantías en medios internacionales como BBC Mundo. Especializado en periodismo de investigación y análisis político.

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