El informe de la Policía sobre Ceuta desmiente a Marlaska y apunta directamente a Marruecos
El Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) de la Policía Nacional ha elaborado un informe sobre la entrada masiva e irregular de miles de personas en Ceuta a finales de julio, al que El Independiente ha tenido acceso. El documento señala que la operación contó con una planificación previa y con una dirección estratégica, y atribuye a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Marruecos un papel activo en la conducción de la masa migrante hacia los puntos de acceso.
Según el informe, los agentes marroquíes desempeñaron un “guío activo” de los migrantes, mientras que su presencia física en la zona fue descrita como “escasa”. Estos elementos, junto con la coincidencia de la ubicación elegida (Ceuta), la zona de acceso, la fecha y los horarios de activación, forman, según el CENIF, un patrón que indica una planificación previa.
Conclusiones del informe y reacción de las autoridades españolas
El CENIF concluye que no se trató de un fenómeno espontáneo, sino de un proceso predefinido con objetivos distintos a los meramente migratorios. La Policía Nacional destaca la existencia de una “autoría intelectual anterior” y de una “autoría material simultánea” que implicó seguimiento, control y una dirección estratégica basada en la dinamización de mensajes en redes sociales, viralización, contranarrativas y desinformación.
El informe también menciona factores externos que pudieron haber alimentado la operación, como la reciente sentencia del Tribunal Supremo sobre el rechazo de personas en la frontera, el proceso extraordinario de regularización impulsado por el Gobierno y la falta de vigilancia.
Las conclusiones del CENIF contrastan con las declaraciones del ministro del Interior, Fernando Grande‑Marlaska, y del director general de la Policía, Francisco Pardo, quienes inicialmente negaron la existencia de un documento con esas conclusiones. Sin embargo, el informe sí existe, fue remitido a la Audiencia Nacional como parte de la investigación judicial y lleva por título “Informe sobre la entra masiva irregular en Ceuta”.
El documento subraya que la operación pretendía “colapsar el sistema de gestión fronteriza” y, posteriormente, “eliminar la capacidad de respuesta de España”. Para lograrlo, la masa migrante se diversificó, incorporando familias, mujeres y niños, lo que limitó la efectividad de cualquier medida de control fronterizo.
Entre los hallazgos destacan la “monitorización sobre el terreno” de individuos cuyas actitudes y perfiles no coincidían con los de la masa irregular, lo que sugiere una selección deliberada de los participantes.
El CENIF también informó que, dos días antes de la masacre, el 29 de julio, había emitido una alerta de riesgo de entrada masiva a los Puestos Fronterizos de Ceuta y Melilla mediante el Centro Nacional de Coordinación de Puestos Fronterizos (CEFRONT), detectando un aumento de la presión migratoria y la difusión de mensajes convocatorios.
El informe sitúa el episodio en un contexto más amplio, señalando efectos institucionales, sociales y geopolíticos: saturación de la capacidad de prevención, contención y asistencia, deterioro de la seguridad pública y un posible “cuestionamiento internacional” generado por la situación. Además, advierte de una potencial desestabilización política interna y de “desajustes en la integración de las respectivas acciones de respuesta” de las distintas estructuras del Estado.
Por último, el CENIF plantea una posible falta de capacidad del CNI para detectar la operación, describiéndola como una “acción de contra‑inteligencia ofensiva de manual”.
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