El Madring aprueba con nota, pero suspende en lo más importante: el espectáculo
El fin de semana que concluyó este sábado ha quedado registrado como histórico para la capital española. Madrid vuelve a ser sede de un Gran Premio de Fórmula 1, algo que no ocurría desde que el circuito del Jarama albergó la cita en 1981. El nuevo trazado, conocido como “Mring”, recibió una enorme expectación y culminó con la victoria del joven piloto Kimi Antonelli, en una carrera que marcó la agenda de todos los seguidores del deporte motor.
Elogios de los directores de equipo
Los comentarios positivos no se limitaron a los aficionados. Varios dirigentes de los principales equipos calificaron la organización y el circuito como sobresalientes. Toto Wolff, jefe de Mercedes, afirmó: “Para una primera edición, es uno de los mejores circuitos que he visto; la ubicación y las posibilidades que ofrece son excelentes”. Fred Vasseur, responsable de Ferrari, destacó la infraestructura y la acogida de la ciudad, mientras que Laurent Mekies, de Red Bull, describió el montaje como “espectacular, con un paddock enorme y garajes de gran dimensión”. Mike Krack, jefe de pista de Aston Martin, también subrayó la impecable organización del evento.
Sin embargo, a pesar del amplio reconocimiento, la mayoría de los elogios llegó acompañada de una observación recurrente: la escasez de zonas de adelantamiento y la falta de espectáculo deportivo.
Problemas de accesibilidad y servicios

- Movilidad: La conexión con el circuito resultó muy cómoda; desde Nuevos Ministerios se tarda unos 20 minutos en llegar al exterior del trazado.
- Control de acceso: Los procesos de entrada fueron rápidos y el personal del “staff” orientó adecuadamente a los asistentes.
- Clima y puntos de hidratación: Las altas temperaturas provocaron largas colas en la única fuente de agua disponible en la zona de Las Cárcavas, que abastecía a varios grupos simultáneamente.
- Precios de consumiciones: Cervezas y tinto de verano rondaban los 7 €, refrescos 4,5 €, agua 3,5 € (con devolución del vaso) y bocadillos cerca de 12 €.
Deficiencias en el trazado
El diseño del Mring prometía ser un reto para los pilotos, describiéndose en la fase previa como “matacoches”. Carlos Sainz, que había elogiado la posibilidad de contar con varios puntos de adelantamiento, constató que ninguno se materializó. La carrera mostró un número muy bajo de overtakes, siendo la menos activa de toda la temporada, incluso por debajo de los 12 de Mónaco. Gran parte de los escasos adelantamientos fueron producto de la gestión de la energía, más que de maniobras emocionantes.
El cambio de empresa constructora a mitad del proceso, de la firma italiana Dromo a la alemana Tilke, también generó dudas sobre la falta de un punto claro de adelantamiento. Los expertos consideran que la incorporación de al menos una zona de frenada larga podría transformar radicalmente la dinámica de la prueba.
Perspectivas de futuro
Ya se discuten posibles modificaciones del trazado para mejorar la lucha entre los pilotos, con miras a que el Mring evolucione antes de la temporada 2027. Carlos Sainz ha anunciado que dialogará con la FIA sobre los aprendizajes de circuitos urbanos como Bakú y Macao, y Max Verstappen, con cierta ironía, ha ofrecido su ayuda para “arreglar” el circuito.
En conjunto, la impecable organización del evento quedó empañada por la escasa acción en pista, convirtiendo al Gran Premio de Madrid en un caso de estudio sobre la importancia del diseño del trazado para ofrecer un espectáculo deportivo a la altura de la expectativa del público y de los propios equipos.
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