El 'truco' de Sánchez con los salarios: por qué los datos de la OCDE no reflejan la pérdida de poder adquisitivo
En la comparecencia semestral de balance del curso político, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, volvió a subrayar el optimismo económico del Ejecutivo. “Llevamos casi tres años siendo la economía de Europa que más crece”, declaró, y añadió que ese crecimiento también se ha traducido en una mejora de la renta real de los hogares españoles respecto a sus vecinos.

Según el presidente, la renta per cápita ha aumentado un 9 % “descontando la inflación”, aunque reconoció que aún “quedan mucho, mucho por hacer en relación con el coste de la vida”. Sin embargo, los números oficiales esconden decisiones metodológicas que alteran la percepción de la realidad económica por parte de la ciudadanía.
Los indicadores detrás del balance
El primer “truco” se encuentra en la fecha elegida como referencia. El gráfico que utiliza el Gobierno, elaborado por la OCDE, parte del primer trimestre de 2022, un momento en que la economía española empezaba a recuperarse de la pandemia. Desde ese punto, la renta real disponible per cápita habría crecido un 8,5 % (redondeado al 9 % por el Ejecutivo) hasta el cuarto trimestre de 2025, superando a Francia (+3,5 %), Italia (+2,1 %), Reino Unido (+1,9 %) y Alemania (+1,2 %).
Si, en cambio, se toma como referencia el año 2019, justo antes del COVID‑19, el incremento se reduce al 7,9 % y la ventaja sobre los principales socios europeos desaparece: Francia (+6,3 %), Italia (+4,3 %), Alemania (+4,0 %) y Reino Unido (+2,1 %).
El segundo “truco” está en el deflactor que utiliza la OCDE para ajustar la renta disponible. En lugar de emplear el Índice de Precios al Consumidor (IPC), la OCDE usa el deflactor del consumo privado, que incorpora cambios en los patrones de gasto y tiende a suavizar el impacto de los precios más volátiles. Esta diferencia hace que la evolución del poder adquisitivo parezca menos deteriorada que cuando se utiliza el IPC del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Los datos de la Encuesta Anual del Coste Laboral revelan que el salario medio bruto pasó de 23 450,25 € en 2019 a 28 410,78 € en 2025, un aumento del 21,2 %. No obstante, la inflación acumulada en el mismo periodo fue del 21,8 %, lo que implica una pérdida aproximada del 0,6 % del salario real, es decir, los trabajadores no han ganado capacidad de compra.
Esta discrepancia entre los indicadores macroeconómicos y la percepción de los hogares se ha convertido en un punto de fricción política. El Gobierno destaca la previsión de la Comisión Europea, que eleva el crecimiento del PIB español al 2,6 % para 2026, posicionando al país como líder del crecimiento en la UE. Por su parte, la oposición, representada por el Partido Popular, acusa al modelo de “crecimiento extensivo” impulsado por la inmigración y el gasto público, sin que ello se traduzca en mejoras reales para los españoles.
Alberto Núñez Feijóo, vicesecretario de Economía y Desarrollo Sostenible del PP, señaló que “la productividad, no la inmigración, es la que permite elevar los salarios a largo plazo”. Añadió que, pese al aumento de empleo, los salarios reales netos están cayendo y los precios siguen subiendo.
Los últimos datos del mercado laboral confirman la tendencia. La Encuesta de Población Activa (EPA) publicada recientemente indica la creación de 510 000 empleos en el último año, una cifra comparable con ejercicios anteriores. Sin embargo, gran parte de ese crecimiento se basa en la incorporación de trabajadores extranjeros: 388 000 ocupaciones fueron cubiertas por ciudadanos con doble nacionalidad o procedentes del exterior, frente a 122 000 puestos ocupados por españoles.
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