"En Estonia nos enfrentamos a una amenaza existencial por ser vecinos de Rusia pero estamos preparados"
El comandante Ivo Peets, con más de dos décadas de servicio en las Fuerzas Armadas de Estonia, dirige el recién creado Mando de Transformación del Ejército estonio. Doctorado por la Universidad de Tallín y con estudios de doctorado en la Escuela Naval de Posgrado de los Estados Unidos, Peets ha participado en misiones internacionales como la ISAF de la OTAN en Afganistán y la misión de formación de la Unión Europea en Mali. En la Estonian Defence Week de Tallín explicó que su motivación proviene de la defensa de la independencia de Estonia y del orgullo de proteger el modo de vida de sus conciudadanos.

El Mando de Transformación: origen y objetivo
El concepto del Mando surgió en 2022, tras el estallido de la guerra entre Ucrania y Rusia, cuando quedó claro que el ritmo de desarrollo tecnológico en el campo de batalla se había acelerado y que los recursos destinados a la defensa estaban creciendo de forma sostenida. El aumento del gasto de defensa al 5 % del PIB, previsto para 2025, obligó a Estonia a introducir cambios estructurales en el Ministerio de Defensa. Así nació el Mando de Transformación, dependiente tanto del jefe del Estado Mayor como del Ministro de Defensa, con el mandato de impulsar la innovación y la integración tecnológica en todas las fuerzas.
El mando se constituyó oficialmente el 9 de octubre de 2025, aunque sus trabajos comenzaron en junio del año anterior. Su primera tarea fue reformar el sistema de adquisición y asignación de recursos, superando la tradicional división entre el Ministerio de Defensa (financiación) y las Fuerzas Armadas (requisitos). Ahora, la industria de defensa se considera parte integral de la capacidad militar, lo que requiere una sección específica dentro del ejército dedicada a la colaboración con empresas y el mundo académico.
Principales funciones del Mando
- Coordinar la integración de nuevas tecnologías en los planes operativos.
- Crear una red de directores de tecnología (CTO) en cada rama de las fuerzas (tierra, aire, mar) y designar oficiales de conocimiento en las subunidades.
- Fomentar la cooperación con la industria mediante el modelo de cuádruple hélice, que combina academia, sector privado, necesidades públicas y sociedad civil.
- Desarrollar recorridos de cliente para acelerar la adopción de soluciones tecnológicas por parte de los proveedores.
El Mando promueve una nueva forma de mando: no solo se dirige el fuego, sino también la tecnología. Cada comandante cuenta con un especialista en tecnología que le permite planificar operaciones incorporando ventajas tecnológicas, siguiendo la premisa de que “la logística gana la guerra”. Ejercicios como Spring Storm han puesto a prueba esta nueva estructura.
En cuanto a la preparación frente a una posible agresión rusa, el comandante Peets subraya que el ejército estonio está listo para responder rápidamente sin alterar la vida cotidiana de la población. La reserva, compuesta por entre 200 y 350 personas, constituye la mayor fortaleza del país, pues permite una rápida absorción de tecnología y una flexibilidad que países más grandes, como Alemania, no pueden replicar con la misma agilidad.
El Mando funciona como una “startup” dentro de un país conocido por su ecosistema de startups. De los 80 integrantes actuales, solo tres son militares; el resto son civiles con experiencia en emprendimiento y tecnología. Esta combinación de perfiles ha facilitado la incorporación de expertos externos en pocas semanas, aportando redes de contactos y conocimientos que el ejército tradicional no posee.
El servicio militar obligatorio también juega un papel positivo: la mayoría de los hombres estonios entienden el sentido de la disciplina y, al pasar por el entrenamiento básico, se familiarizan rápidamente con los objetivos del Mando de Transformación.
Las lecciones aprendidas de la guerra en Ucrania son otro pilar esencial. Estonia mantiene estrechos vínculos con Ucrania y ha estudiado su ecosistema de innovación, adaptándolo a un contexto de paz donde el control ético y estatal de la tecnología es imprescindible. A diferencia de la apertura total que se vive en un país en conflicto, Estonia busca un equilibrio que permita la innovación sin comprometer la supervisión y la seguridad.
Durante la Estonian Defence Week, el equipo de Peets destacó la importancia de entender las necesidades de los proveedores de tecnología y de crear recorridos de cliente que aceleren la puesta en marcha de soluciones, aun bajo las restricciones existentes.
En resumen, el Mando de Transformación de Estonia representa una apuesta audaz por la modernización militar, basada en la colaboración público‑privada, la agilidad de una fuerza reservista altamente capacitada y la incorporación de expertos civiles. Su objetivo es garantizar que el pequeño país báltico pueda enfrentar cualquier amenaza, ya sea convencional o de naturaleza cibernética, manteniendo siempre la soberanía e independencia que tanto se esfuerzan por preservar.
Mira tambien:

Deja una respuesta