España se impacienta con las negociaciones del caza de sexta generación y sale de Europa para encontrar alternativas
Hace nueve años surgió, entre España y Alemania, la iniciativa de crear un caza de combate europeo de sexta generación, concebido como un “sistema de sistemas” capaz de operar conjuntamente con otras aeronaves, helicópteros y enjambres de drones. El objetivo era desarrollar el avión de aviones, pero divergencias políticas y empresariales entre los socios han puesto en entredicho la viabilidad del proyecto.

España, que ha invertido en el megaproyecto de aproximadamente 100.000 millones de euros, ya está evaluando alternativas por si Alemania y Francia no logran superar sus diferencias. Las opciones principales son buscar un caza fuera del programa FCAS o prolongar la vida útil de los Eurofighter Typhoon. Según fuentes cercanas al proceso, el programa FCAS sigue en fase de negociación, pero se mantiene la convicción de que “saldrá tarde o temprano”.
Alternativas fuera del FCAS
Una de las alternativas que ha cobrado fuerza es el programa GCAP (Global Combat Air Programme), liderado por Reino Unido, Italia y Japón. El GCAP, que cuenta con la participación de BAE Systems, Leonardo y Mitsubishi Heavy Industries, tiene previsto entrar en servicio en 2035, cinco años antes de la fecha estimada para el FCAS. Optar por el GCAP implicaría que España pierda la posición de liderazgo que tendría a través de Indra dentro del FCAS.
Otra opción que ha ganado notoriedad es el caza turco KAAN, desarrollado por Turkish Aerospace Industries (TAI) con asistencia de BAE Systems. Mehmet Demiroğlu, director general de TAI, confirmó que el Ejército del Aire y del Espacio ha solicitado formalmente el desarrollo del KAAN, y que las negociaciones están en sus primeras fases. El KAAN se plantea como una posible solución de sustitución en caso de que el FCAS se convierta en un fracaso.
El interés español en el KAAN se ha intensificado tras la adjudicación a Turkish Aerospace Industries y Airbus del programa Hürjet, un avión ligero de entrenamiento y combate que reemplazará a los veteranos F‑5. La licitación, de 2.600 millones de euros, ha acercado las posiciones del Ministerio de Defensa, encabezado por Margarita Robles, y la industria aeroespacial turca.
Mientras tanto, las conversaciones entre Alemania y Francia siguen estancadas y no se han registrado avances significativos que permitan desactivar los obstáculos empresariales y políticos que afectan al FCAS. No obstante, tanto fuentes cercanas a la mesa de negociación como Ángel Escribano, presidente de Indra, afirman que el proyecto tiene futuro y que “saldrá tarde o temprano”.
Indra, representada por su CEO José Vicente de los Mozos, ha señalado que la compañía continuará trabajando en la fase 1B del proyecto, alineando sus aportes de sensores con los requerimientos de los socios franceses y alemanes, y manteniendo una postura flexible ante la solución final de la plataforma.
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