Feijóo dice suscribir las palabras del Papa mientras Abascal reclama para España la política migratoria del Vaticano
El discurso inaugural de la visita papal a España, pronunciado por el Papa Francisco, ha generado un intenso debate político. Sus palabras, que abordan temas como la defensa de la vida y la familia, la inmigración, el derecho internacional y la lucha contra la corrupción, han sido interpretadas tanto por la izquierda como por la derecha, obligando a los líderes a posicionarse frente a los planteamientos del Sumo Pontífice.
Reacciones de los partidos
El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha declarado que suscribe “desde la primera a la última” las palabras del Papa, tanto en forma como en fondo. Sin embargo, no ha hecho referencia a la defensa clara que el pontífice realizó sobre la necesidad de atender a los inmigrantes, garantizando su “rescate, asistencia, acogida e integración”, sin distinguir entre los que llegan de forma regular y los que lo hacen de manera irregular.
Por su parte, Santiago Abascal, líder de Vox, ha subrayado la diferencia entre “la política práctica y los discursos”. Tras escuchar atentamente el mensaje papal, Abascal comentó que “todos sabemos distinguir lo que es la política práctica de los discursos”. En un tono que podría interpretarse como irónico, el dirigente señaló que, según la política migratoria del Vaticano, “quien entra ilegalmente se enfrenta a multa y cárcel”. Además, ha puesto énfasis en el llamado del Papa al combate contra las mafias y al derecho de los ciudadanos a permanecer en su propio país.
El tema de la inmigración ha sido especialmente sensible para ambos partidos. Mientras el PP comparte el rechazo a la regularización masiva de inmigrantes, Vox también se opone a ella, aunque ambos lo hacen bajo la bandera de la “prioridad nacional”.
Feijóo ha centrado su discurso en la defensa de la dignidad de la persona, la familia y la libertad religiosa, recordando que el Partido Popular “hunde sus raíces en el humanismo cristiano”, tal como constan sus estatutos. Asimismo, ha señalado que “no hay instituciones sin convicciones” y ha aludido a la falta de respeto a las instituciones y a las convicciones, en referencia implícita al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Abascal, por otro lado, ha alabado el reconocimiento del Papa a la “historia, tradición e identidad” de España. Pero lejos de calmar el debate, ha añadido que todo ello ocurre “cuando una mafia corrupta se instala en el Gobierno, que no solo ha malversado y robado, sino que ha causado muertes con su corrupción y ha usado el poder para encubrir sus crímenes, amordazando a jueces, fiscales, policías y guardias civiles”. Estas acusaciones se refieren al escándalo que rodea a la exministra socialista de Sanidad, Leire Díez.
Es notable que el Papa no haya mencionado explícitamente la ejemplaridad en la gestión pública, aunque sí haya pedido evitar los “enfoques identitarios” y las “narrativas polarizantes”. Abascal, quien se muestra dispuesto a “coger el guante papal” contra la polarización y los discursos que buscan el desprecio y la humillación del adversario, ha reiterado que la ciudadanía no debe guardar silencio ante los crímenes y la corrupción.
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